literatura, diciembre 18, 2010

Cabrera Infante

En 1998 se publicó una recopilación de textos del famoso escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, bajo el título Vidas para leerlas, que incluyen una serie de perfiles de escritores cubanos, con dos únicas excepciones: Federico García Lorca y José Raúl Capablanca…

El periodista Ángel S. Harguindey (El País, 19.4.1998) le preguntó:

«–¿Por qué incluye a un personaje como Capablanca?
–Bueno, considero que el ajedrez es un juego y el libro está lleno de juegos literarios. En realidad, creo que el ajedrez es el juego máximo, el juego de los reyes y el rey de los juegos, y la figura de Capablanca siempre fue muy querida por mí. En el libro cuento cómo lo conocí, y lo conocí muerto, por supuesto. Mi madre, que era una fanática de la cultura, nos llevó a mi hermano y a mí al Capitolio Nacional, donde estaba expuesto el cadáver de Capablanca, que habían traído de Nueva York.»

En otro artículo anterior (publicado en el desaparecido semanario ‘Cambio 16’), Cabrera Infante había contado esa visita y que su madre les dijo:
«Es una gloria de Cuba.»
Y Cabrera añadía en el artículo: «No dijo era, sino es.»
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