otros temas, junio 3, 2016

CAPABLANCA ES

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La tarde del 8 de marzo de 1942 José Raúl Capablanca entró en el Manhattan Chess Club de Nueva York para jugar algunas partidas. Tenía frío. Un rato después, y mientras contenía las ganas de reprochar a un jugador su incorrección, se llevó las manos al cuello y cayó fulminado por un derrame cerebral.

Contrariamente a lo que se piensa, Capablanca no era de familia adinerada. Su padre era un teniente del ejército español. No nadaban en la opulencia y sólo la fama que el niño consiguió, al vencer, a los once años, al más fuerte jugador de Cuba, Juan Corzo, hizo que un magnate decidiese financiar su educación en Estados Unidos. Allí se preocuparía menos de convertirse en un burgués seriote y próspero que de disfrutar de la mundanidad con alevosía.

Todo el mundo ha idolatrado a Capablanca, dedicándole alabanzas sin fin. Veamos algunos de los comentarios más inspirados:

Alekhine: «No volveremos a ver un genio semejante.»

Lasker: «He conocido a muchos grandes jugadores de ajedrez, pero sólo un auténtico genio: Capablanca.»

Cabrera Infante: «La vida de Capablanca comienza donde empieza el ajedrez. Jugadores de ajedrez, apártense (…) Cuando mi madre me llevó a ver el féretro en que yacía Capablanca, en el Capitolio Nacional, me dijo: ‘Es una gloria de Cuba’. No dijo ‘era’, sino ‘es’.

¿Y qué decía él? A sus colegas, por ejemplo: «Cuando ustedes ven una posición, se preguntan qué puede suceder, qué sucederá. Yo lo sé.»

(Este artículo fue publicado en EL SEMANAL, el 11.4.1992).Capablanca.ES

1 comentario

  1. Polo Galarza 19:45, junio 03, 2016

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