otros temas, noviembre 22, 2010

DIÁLOGOS CON DUCHAMP

Revista Internacional de Ajedrez nº 36, setiembre 1990, página 53.

En 1971 Pierre Cabanne publicó sus Diálogos con Marcel Duchamp, de los que sigue un extracto:

C.: ¿Su pasión por el ajedrez…?

D.: No es un asunto serio, pero existe.

C.: Pero he sabido que esa pasión era especialmente intensa cuando no pintaba.

D.: Es cierto.

C.: Así que yo me preguntaba si durante esos períodos, los ademanes con que se dirigía el movimiento de los peones en el espacio no propiciarían determinadas creaciones –sí, ya sé que no le gusta esta palabra–, creaciones que a sus ojos tienen tanto valor como la creación real de sus pinturas y que, con posterioridad, establecieran una nueva función plástica en el espacio.

D.: En cierto sentido, sí. Una partida de ajedrez es una cosa plástica, visual, y si no es geométrica, en el sentido estático de la palabra, es mecánica, ya que se mueve, se dibuja: es una realidad mecánica. Las piezas no son bonitas en sí mismas, como tampoco lo es la forma del juego, pero lo que es realmente hermoso –si la palabra ‘hermoso’ puede emplearse– es el movimiento. Bueno… es mecánico. En ajedrez hay rasgos muy importantes en el dominio del movimiento, pero no en el dominio visual. Es la imaginación del movimiento o el gesto lo que crea la belleza en este caso.

C.: Es decir, que en ajedrez hay un juego gratuito de formas, opuesto al juego funcional de formas sobre los lienzos.

D.: Sí, totalmente. Aunque el ajedrez no es gratuito. Hay que elegir.

C.: ¿Pero no un propósito intencionado?

D.: No, no hay un propósito social. Esto es lo más importante de todo.

C.: ¿El ajedrez es el trabajo artístico ideal?

D.: Podría serlo. También entre los ajedrecistas hay más simpatía que entre los artistas. Son personas de las que no te puedes fiar, con demasiados prejuicios… gente loca con una cierta cualidad, la manera en que se supone que un artista debe ser, pero que no es, en general. Esto es probablemente lo que más me interesó. Me sentí profundamente atraído durante 40 o 50 años, pero poco a poco mi entusiasmo fue apagándose.
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2 comentarios

  1. Antonio Gude 21:54, marzo 31, 2011

    Duchamp era un hombre complejo y fascinante. Fíjate que aquí dice que «(el ajedrez) no es asunto serio, pero existe», cuando se pasó su vida jugándolo, reflexionando sobre ajedrez, diseñando carteles, juegos de ajedrez, incluso llegó a tomar parte en torneos internacionles menors y alguna Olimpiada con Francia. Jugaba con Man Ray (película ‘Entr’acte’)y todos sus amigos. Lo de Breton es una boutade. Bueno, sus declaraciones son bastante más inteligentes y sutiles que las de los deportistas famosos («la verdad que…», «siempre hay que respetar al contrario», etc.) Además de un gran artista, Duchamp era un crack ¡y un gran pensador! Así que chapeau para él y nuestro agradecimiento porque le haya gustado tanto el ajedrez.

  2. p&r 20:12, marzo 31, 2011

    Duchampo no sólo utilizó el ajedrez como «motivo» artístico, sino que también creyó ver en él leyes sobre el azar y la necesidad que le permitirían hacerse rico ante las ruletas de Montecarlo. Y, además, se sirvió del ajedrez, como bien refleja el fragmento que aquí incluyes, para conocer a los hombres. Cuando durante esas conversaciones Cabanne le preguntó su opinión sobre André Breton, Duchamp le dijo que no podía decir mucho porque nunca había jugado con él al ajedrez… Contundente.