ajedrez, marzo 31, 2011

EL REPERTORIO DE APERTURAS (2)

(…) Con negras planteaban gustosos la Defensa India de Rey contra 1 d4, y la Pirc/Ufimtsev o la Moderna contra 1 e4, con lo cual queda perfectamente cerrado el círculo. En realidad, estaban jugando siempre, con algunos matices, las mismas posiciones de apertura. De forma menos radical, el campeón del mundo Tigran Petrosian optó, en los primeros tiempos de su carrera (en la década de los cincuenta), por afrontar las defensas semiabiertas con una formación tipo Ataque Indio de Rey. Concretamente, después de 1 e4 (o 1 Cf3), 1 … c5 (1 … e6, 1 … c6), solía responder 2 d3, llevando el juego por los cauces indios, con fianchetto de rey, etc. Claro que, con mayor frecuencia, Petrosian acostumbraba abrir el juego con 1 d4. Confiaba en su técnica de excelso jugador posicional para moverse en posiciones cerradas o semicerradas, donde la lucha de maniobras están a la orden del día. Su solución, por tanto, era una solución a medias, un experimento que a la larga fue desechando. Algunos otros profesionales optan por soluciones parciales de este tipo. No hace mucho, el GM Liu Wenche, entrenador jefe de la federación china, confesaba que, desde hace unos años, respondía siempre 1 … c5 a cualquier jugada inicial de las blancas (bueno, no a todas: no a 1 b4, por ejemplo). Esto tiene cierto sentido, pues se trata de una fórmula para inducir el juego. A nadie puede sorprender que a 1 e4 se conteste con 1 … c5, ni tampoco a 1 c4 o incluso a 1 Cf3. Si se responde 1 … Cf6 a 1 d4 pueden permitirse travesuras como el Ataque Trompowsky (2 Ag5), por tanto un experto en la Benoni erradica esa posibilidad y juega un inmediato 1 … c5, que normalmente revertirá a posiciones de la Benoni Moderna. Así pues: una solución ‘ready made’ (o a la medida) para jugar con negras. La opción erudita Está, por supuesto, el jugador que, a fuerza de confianza y de fe en sí mismo, aspira a conocer, y aun dominar todas las aperturas. Bueno, no tenemos nada que objetar: enhorabuena por su fe y por su ambición. Tal vez proceda, sin embargo, una pequeña advertencia: esa tarea hercúlea le llevará toda la vida. El estudio teórico de las aperturas, qué duda cabe, es fascinante. Si tuviésemos dos vidas, conozco a mucha gente que le dedicaría una de ellas a devorar ese elefante. En este punto conviene precisar que el estudio de las aperturas no es el estudio superficial de las jugadas principales y alguna que otra variante. Estudiar aperturas significa familiarizarse con las ideas estratégicas y tácticas subyacentes en cada sistema de juego, asimilar sus jugadas de forma orgánica, pensando en por qué esa jugada es la mejor y no otra, y cómo se combaten las alternativas y las vías secundarias o marginales. En otras palabras, estudiar aperturas es profundizar. En ajedrez de nada sirve convertirse en un papagayo teórico: hay que saber, hay que dominar la información teórica. Profundizar en una apertura significa aspirar a convertirse en un especialista en esa apertura, y ese deseo obedece a una razón de mucho peso para el jugador: conseguir resultados prácticos en la competición. Ahora bien, no se puede profundizar en cien aperturas, y hasta dominar una sola requiere estudiar con inteligencia y una buena racionalización del tiempo disponible. (continuará) +

6 comentarios

  1. Antonio Gude 10:14, abril 01, 2011

    La apertura está, hoy, conectada directamente con el medio juego (en algunos casos incluso con el final): se une en una «tierra de nadie» común, y eso es así en la mayoría de las aperturas. Hay otrs variantes tácticas que fuerzan desenlaces drásticos… En cuanto a las novedades, ya sabes, lo que hoy es nuevo mañana es viejo y pasado mañana, obsoleto. Una jugada puede ser hoy una novedad, pero eso no significa que vaya a durar eternamente, porque las novedades se refutan, y las refutaciones vuelven a refutarse, de ahí que a veces se rescaten variantes clásicas, para sorpresa general, ¡y a veces con éxito!

  2. luis 09:49, abril 01, 2011

    Estimado Antonio:

    Lo que dices es bien cierto, aunque te hago la observación de que hoy en día el tema de la apertura se ha desarrollado tanto que ya me planteo si al final las llamadas «novedades» no son algo más del medio juego que de la apertura. Lo digo porque me hace gracia que en determinada apertura, el señor Carlsen o el mr. Anand, realicen una novedad teórica en el movimiento 19 o en el 21. ¿Sería eso parte de la apertura, o cuando realizan algo así en el meollo de la partida tendríamos que estar ya hablando más propiamente del medio juego?

    Un saludo.

  3. Antonio Gude 09:21, abril 01, 2011

    (a Luis, bis).
    Por otro lado, el estudio de los finales es un tema cerrado y resuelto (con algunos matices y descubrimientos, hace más de medio siglo que la técnica de los finales quedó perfectamente definida), mientras que el tema de las aperturas sigue en continua evolución, lo que hace que los jugadores actuales deban prestarle mucha atención, porque se juegan mucho desde el principio… Saludos

  4. Antonio Gude 07:33, abril 01, 2011

    Gracias, Luis. Sí, eso decían, pero los soviéticos llevaron a cabo un estudio de gran profundidad sobre las aperturas, que los situó decenios por delante de sus colegas occidentales. La apertura es importante, porque si quedas en inferioridad un buen contrincante puede no dejarte respirar ya en el resto de la partida. Un jugador posicional te oprime como una boa, puede caer un peoncito y luego se te viene abajo la estantería. Un jugador táctico puede aprovechar cualquier desliz para crear posiciones de ataque. En fin… en ajedrez todo es importante.

  5. luis 06:31, abril 01, 2011

    Me parece que siempre se sobrevalora la apertura, al menos en el ámbito amateur, pues la apertura te sirve para no perder o cometer una catástrofe en el principio de toda partida, pero no se puede pretender ganar con la misma.

    Tal y como hacían los soviéticos, lo principal es empezar por los finales. Un buen jugador de finales, gana muchas más partidas.

    Un saludo.

  6. elez 20:16, marzo 31, 2011

    tengo que releer ese tema , que aun no tengo mi repertorio a mi medida .