ajedrez, marzo 22, 2013

EL VERDADERO VALOR DE LAS PIEZAS (1)

Todas las unidades del ajedrez tienen,
en el lenguaje de la Bolsa, dos precios:
el valor paritario y el valor de cotización.
El valor paritario representa el absoluto,
y el precio día a día el valor relativo.
RUDOLF SPIELMANN

PRÓLOGO A LA EDICIÓN ESPAÑOLA

Para hablar de un libro no es imprescindible hablar de su autor, e incluso parece superfluo si éste es famoso. Pero en el caso que nos ocupa resulta necesario, porque Andrew Soltis es prácticamente un desconocido para el público hispanoparlante, pues su presencia en el mercado editorial en castellano se salda con apenas un par de títulos recientes.
Nacido unos años después, Soltis (1947) pertenece a la generación de Bobby Fischer (1943), de la que también formaron parte John Grefe (1947) y los nuevos estadounidenses Walter Browne (de origen australiano, 1949), Lev Alburt (Ucrania, 1945) y Roman Dzindzihashvili (Georgia, 1944).
La generación anterior estaba integrada por nombres impresionantes: Arthur Bisguier (1929), Larry Evans (1932), William Lombardy (1937), Anthony Saidy (1937) y los hermanos Byrne (Robert y Donald, 1928 y 1930), bajo la sombra nada paternal del gran veterano, Samuel Reshevsky.
Para visualizar el contexto, no está de más recordar que, entre 1957 y 1966, Fischer ganó, con gran autoridad, todos los Campeonatos de Estados Unidos (salvo el de 1961-62, en el que no participó). Por otro lado, habían llegado al país Pal Benko (1928), una auténtica figura, y Edmar Mednis (1937). A fines de los setenta se iniciaría la diáspora soviética, con América como destino principal. Los primeros en desertar fueron los grandes maestros Anatoli Lein y Leonid Shamkovich. Siguieron Sergei Kudrin e Igor Ivanov. Entretanto, iba surgiendo una nueva generación: los Jim Tarjan, Ken Rogoff, Bernard Zuckerman, Kim Commons, Mark Diesen, John Peters, Michael Rohde, Ron Henley, Norman Weinstein, Michael Valvo y, sobre todo, Nick de Firmian y Yasser Seirawan…
Campeón juvenil de Nueva York en 1964 y universitario de EEUU (1969), entre 1967 y 1972 Soltis participó, en cinco ocasiones, en el Campeonato Mundial de estudiantes con la selección norteamericana, con buenos resultados. En 1971-1972 ganó el torneo internacional de Reggio Emilia. Entre 1967 y 1974 ganó cinco veces el Campeonato del Marshall Chess Club, un resultado muy meritorio, teniendo en cuenta que en esas ediciones participaron numerosas figuras, y en ese último año fue también el vencedor del torneo del futuro de la Federación de EEUU.
En los años setenta y ochenta hay contadísimas apariciones fuera de su país, donde prácticamente se circunscribe su participación en torneos. Pero entonces se produjo una convulsión en el mundo del ajedrez, que llenó de esperanzas a muchos jugadores: la creación de la GMA (Asociación de Grandes Maestros), que parece haber hecho resurgir el interés de Soltis, quien intentó el asalto a la Copa del Mundo. Pero sus tentativas de 1988 (los abiertos masivos de Belgrado y Moscú) y 1989 (Palma de Mallorca) no fructificaron y los malos resultados deben haberle disuadido de seguir esforzándose en el tablero internacional. En los noventa no despliega ya una actividad propia de un jugador profesional: sus participaciones escasean y su Elo decae. Así, tras los abiertos de Chicago (1992), Reno (1994) y Nueva York (1994, 1995), Soltis deja el ajedrez de competición, con sólo algunas apariciones esporádicas posteriores en torneos exóticos.
Su trayectoria competitiva no es, por tanto, extraordinaria, pero sí lo suficientemente buena como para hacerle acreedor al título de gran maestro, que le fue otorgado en 1980. Jugador de ataque, elegante, con buenos conocimientos teóricos, tiene en su haber significativas victorias sobre Gligoric, Larsen, Quinteros, Igor Ivanov, Murey y Romanishin, entre otros.
Pero si su carrera ante el tablero no es tan impresionante como la de algunos grandes maestros de elite, Soltis emprendió, desde muy joven, una segunda carrera (que, en realidad, es la más importante en su caso): la de periodista y autor. Para empezar, hay que tener presente que Soltis es periodista profesional. Trabaja en el ‘New York Post’ (en cuyo diario tiene a su cargo, además, la columna de ajedrez). Pero sus dotes para el periodismo técnico se pusieron de manifiesto, sobre todo, en su magnífica columna de ‘Chess Life’, la revista de la USCF. La columna tiene un nombre sugestivo, Chess to Enjoy (Ajedrez para disfrutar) y puede decirse que, junto con la de Benko, es la más prestigiosa de la revista.
Ha publicado numerosos libros, algunos de ellos excelentes, como The Best Games of Boris Spassky (1973), Morphy Chess Masterpieces (1973), American Chess Masters from Morphy to Fischer (1974), The Great Chess Tournaments and Their Stories (1975), Frank Marshall, United States Chess Champion (1993), The Inner Game of Chess: How to Calculate and Win (1994), Soviet Chess (1917-1991) o Bobby Fischer Rediscovered (2003) y, en colaboración con G. H. McCormick, The United States Chess Championship 1845-1996 (1997).
Erudición histórica y técnica y capacidad de comunicación han quedado patentes en estos libros, que muestran a un autor riguroso, sagaz, cultivado y ameno. Esta segunda carrera de Soltis (que, como he dicho, es, en realidad, la primera) no puede ser más brillante. Sin embargo, no toda su producción es encomiable. Como suele suceder a tantos autores, por imperativos alimenticios u otros de la vida cotidiana, escribió una serie de libros sobre aperturas que no pueden recomendarse, por su superficialidad y oportunismo. El ser humano tiene debilidades y necesidades, a las que ni los más grandes artistas e intelectuales han podido sustraerse. No hay más que recordar las concesiones de tantos famosos cineastas (entre ellos, nuestro Luis Buñuel), que debieron alternar sus obras maestras con producciones deplorables: ¡la dialéctica de la supervivencia! Por otro lado, si hay un rasgo que caracteriza a los ciudadanos estadounidenses es la indiferencia a justificar sus actividades para ganarse la vida. Seguramente les preocupa menos que a un tigre de Bengala el deshielo del Ártico.
(continuará)

EDICIONES TUTOR, 2008.     

.

¿Quieres comentar algo?