ajedrez, junio 13, 2013

PILLSBURY

8. EL SIGLO XIX

89. PILLSBURY

Harry Nelson Pillsbury (1872-1906) se fue de joven a Boston para estudiar la carrera de Comercio, pero una vez allí invirtió la mayor parte de su tiempo jugando al whist, al ajedrez y a las damas.
En abril de 1893, pocos años después de haber aprendido los movimientos de las piezas, venció al maestro alemán Walbrodt (+2 =1), de visita entonces en la ciudad, y unos meses más tarde decidió hacerse profesional del ajedrez, adquiriendo algunos compromisos en Filadelfia. Para empezar, escribió algunos artículos periodísticos y fue contratado como operador del «autómata» Ajeeb. Pero sobre todo Pillsbury se especializó en exhibiciones de simultáneas a la ciega, apoyándose en su portentosa retentiva. A veces, esas exhibiciones eran tanto de damas como de ajedrez y, para añadirles un carácter circense, el simultaneador proponía que le leyeran largas series de palabras raras, que él repetiría en idéntico orden y en orden inverso a cómo se habían pronunciado.
En 1895 se organizó en la ciudad costera inglesa de Hastings uno de los torneos más importantes de la época, con los jugadores más fuertes de entonces. Pillsbury tenía 22 años y, aunque era de carácter muy sociable, nada más llegar declaró que no deseaba alojarse en el mismo hotel que otros participantes, porque no quería que lo distrajeran de su objetivo: ganar el torneo. Y lo consiguió: 15 partidas ganadas, 3 tablas y sólo 3 derrotas en un macrotorneo de aquel calibre, por delante de maestros de la talla de Lasker, Tarrasch, Chigorin o Steinitz, significaba no poco.
Su siguiente torneo fue San Petersburgo 1895-96, un cuadrangular con Lasker, Chigorin y Steinitz. sus buenos resultados contra Lasker (+2 =3 -1) y Chigorin (+3 =1 -2) se vieron empañados por el horrible ante Steinitz (=2 -4), de modo que sólo pudo ser tercero. Ese mismo año fue también tercero en el torneo de Núremberg, empatado con Tarrasch, detrás de Lasker y Maróczy. Compartió igualmente el tercer puesto (con Chigorin y Charousek) en Budapest.
Pillsbury no se encontraba bien, porque había contraído la sífilis en San Petersburgo. Pero a su regreso a Estados Unidos jugó dos matches con Showalter por el título de campeón nacional. Ganó ambos. El primero (1897) por 10-8 y 3 tablas; el segundo (1898), por 7-3 y 2 tablas.
Participó luego en cuatro fuertes torneos:
En el supertorneo de Viena 1898 empató en el primer puesto con Tarrasch (+24 =7 -5), aunque perdió el match de desempate.
En Londres (1899) fue segundo (+14 =8 -5), empatado con Maróczy y Janowski, detrás de Lasker.
En París (1900), de nuevo segundo (+12 =1 -3), sólo superado por Lasker.
En Hannover (1902), segundo una vez más (+10 =4 -3), detrás de Janowski. Antes de iniciarse el evento, Pillsbury llevó a cabo la exhibición más fuerte de simultáneas a la ciega jamás realizada. Su resultado no fue nada bueno a primera vista: 3 partidas ganadas, 7 derrotas y 11 tablas. Pero el nivel de la oposición era increíblemente fuerte, pues sus 21 oponentes eran todos competidores en el Hauptturnier, o torneo de maestros.
Se especuló mucho con que tales exhibiciones agotadoras acabarían afectando al juego del campeón norteamericano, pero lo cierto es que, en actuaciones posteriores, siguió obteniendo muy buenos resultados. Así, en los torneos internacionales de Montecarlo (de 1902 y 1903) fue segundo y tercero, respectivamente. Participó en el torneo temático de Viena, con apertura impuesta (Gambito de Rey) y sólo pudo ser cuarto, al no poder plantear sus aperturas favoritas, el Gambito de Dama y la Ruy López. Fumador empedernido, se dice que fumaba entre ocho y diez puros diarios, y que con sus bocanadas encerraba a las piezas en nubes de humo.
Su último torneo fue el de Cambridge Springs y, por primera vez en su carrera, no logró un premio importante: había dado comienzo la fase terminal de su enfermedad. Dos años después dejaba el tablero del mundo, con sólo 34 años, y con el mejor resultado individual de todos sus contemporáneos contra el campeón, Lasker: +4 =4 -4.
+  

.

1 comentario

  1. Daniel Díaz 17:20, junio 13, 2013

    Un genio, a secas. Podría haber sido uno de los más grandes.