Ajedrez, enero 22, 2019

¿QUIÉN TEME A VLADIMIR SAVON?

 

¿QUIÉN TEME A VLADIMIR SAVON?

 

 

Evocación de un sorprendente campeón soviético

 

 

Antonio Gude

 

 

En tiempos remotos del siglo pasado, década de los setenta, el Café Le Tournon de París, frente al Senado, congregaba a la variopinta tribu ajedrecística.

Allí se jugaba Blitz hasta las cuatro o cinco de la madrugada. Modestos aficionados competían con destacados jugadores franceses y profesionales de paso por la ciudad del Sena. Ambiente bohemio, festivo y febril. Relojes BHB a tope, sufriendo los inclementes manotazos de los jugadores más nerviosos.

Un día de otoño, en 1971, alguien trajo la noticia de que un jugador, relativamente desconocido, había ganado el Campeonato de la URSS. Un tal Savon había superado a Smyslov y Tal ¡en punto y medio!, en dos a Karpov, y en tres a Balashov y Stein.

 

 

¿UN DESCONOCIDO?

Vladimir Andreevich Savon[1] se inscribe en una generación inexistente (que algunos historiadores incluso han calificado de generación perdida).  Los jugadores más próximos a él, de la generación posterior, serían Mark Tseitlin (1943), Vitaly Zeshkovsky, Alexander Kapengut y Roman Dzindzihashvili (1944), Vladimir Tukmakov y Gennadi Kuzmin (1946). Y para adscribirlo a la generación de Tal (1936) habría que forzar un poco el calendario. Boris Spassky y Aivar Gipslis nacieron en 1937, Alexander Nikitin en 1935, Leonid Stein y Lev Polugaievsky en 1934.

Pero Savon no era precisamente un desconocido cuando se proclamó campeón de la URSS. Para empezar, a lo largo de toda la década anterior había tomado parte en seis mundiales de Estudiantes por equipos que, como se recordará, admitían a jugadores de hasta 26 años, torneos que, a ojos de los consagrados teenagers actuales, serían hoy casi de veteranos. Savon integró al equipo soviético en Leningrado (1960), Marianske Lazné (o Marienbad, 1962), Cracovia (1964), Sinaia (1965), Örebro (1966) y Harrachov (1967), con buenos resultados en general.

Veamos una curiosa partida de esa primera época:

 

SAVON

KROGIUS

Campeonato de la URSS por equipos

Moscú 1964

 

(…)

 

 

Había ganado además algunos torneos internacionales, como Budapest 1965 y Debrecen 1970 (empatado con Bilek), con un meritorio tercer puesto compartido en Sarajevo 1967 y un segundo puesto, también compartido, en Mar del Plata 1971. En 1969 empató, con Gennadi Kuzmin, en el primer puesto del Campeonato de Ucrania. En 1970 toma parte en la Copa de la URSS, donde elimina, con autoridad, a Tal, por 3-1 (+2 =2), aunque es eliminado por Bronstein. Por último, no sólo no era un debutante en el Campeonato de la URSS, sino un participante muy curtido.

 

 

CAMPEÓN DE LA URSS

Savon debutó en el 29º Campeonato (Bakú, 1961), donde finalizó 18º, con 7,5 puntos de 20 partidas.

Al año siguiente tendría el dudoso honor de finalizar como farolillo rojo en Erevan, con sólo 5,5 puntos en 19 partidas.

Pasaron varios años hasta su siguiente participación, Tbilisi 1966, con un resultado discreto, 10º de 21 jugadores, pero por delante, entre otros, de Smyslov, Jolmov, Gufeld y Vasiukov.

En 1967 se celebra en Jarkov el primer Campeonato Abierto, con 126 participantes, y Savon empata en el 18º/26º puesto, con 7,5 puntos, a dos de los vencedores, Tal y Polugaievsky.

En 1969 participa, en Moscú, en el 37º URSS, con una actuación discreta: 11º de 23, con 12 puntos, pero delante de Tal, Liberzon, Vasiukov, Gufeld, los dos Zaitsev y Lutikov.

Su mejor actuación tiene lugar en Riga, en 1970, donde logra finalizar empatado en el quinto puesto, con Gipslis y Karpov.

Y ya tenemos al Sr. Savon, en la 39ª edición del Campeonato, en Leningrado, con seis participaciones a sus espaldas.

Las cosas empiezan bien para él, liderando la tabla en la quinta ronda, con 3,5, incluida victoria en la tercera sobre Polugaievsky, uno de los favoritos. Gana sendas partidas en las dos rondas siguientes y, tras una serie de tres tablas, sigue en cabeza, tras la décima ronda, con 7 puntos, empatado con Tal, seguidos ambos por Bronstein, Smyslov y Geller, con 6.

 

SAVON

POLUGAIEVSKY

Leningrado 1971

Defensa Siciliana (B85)

 

He hecho uso de las notas del propio Savon en los boletines del Campeonato, si bien matizándolas, pues algunas de sus conclusiones son erróneas, como pusieron de manifiesto los módulos de análisis.

 

(…)

 

Tropiezos de los grandes (Geller, Bronstein, el ya temible joven Karpov) van allanando el camino o, mejor dicho, manteniendo el intenso mano a mano entre Tal y Savon, que llegan líderes a la décimosexta ronda, aventajando ya en punto y medio a Smyslov, y en dos puntos a Bronstein, Balashov, Geller y Karpov.

Después de dieciocho rondas, la situación es crítica en la cabeza: Savon 11,5 (+1 aplazada); Karpov y Smyslov 11,5; Tal 11 (+2 aplazadas). Entonces, Savon da un golpe de mano al torneo, pues gana sus dos partidas siguientes (a Tseitlin y Shamkovich), mientras que Tal, aunque ha sumado 1,5 de sus dos aplazadas, pierde las dos suyas (ante Karpov y Stein). Savon, con 15 puntos (de 21) es el nuevo campeón soviético, invicto, con +9 =12. ¡+9 en un Campeonato Soviético! Un resultado de ensueño.

 

MARK TSEITLIN

SAVON

Leningrado 1971

Defensa Siciliana (B99)

 

(…)

 

 

Como escribirían luego Taimanov y Cafferty, en su Historia del Campeonato, “fue el resultado menos previsible en décadas.” Algunos dejaron caer el rumor de que los grandes se habían quedado catalépticos, a causa del doble 6-0 de Fischer a Taimanov y Larsen, y ahora estaban en vilo por la coincidencia con el match de Buenos Aires, que Petrosian iba perdiendo al finalizar el Campeonato. Un mes después se produciría una suerte de rearme moral, con el brillante triunfo de Anatoli Karpov (compartiendo honores con  Stein), en el supertorneo de Moscú. Pravda llevó entonces a su primera plana este titular: “Ha nacido una gran estrella del ajedrez”.

 

 

DE SKOPJE A PETRÓPOLIS

Su triunfo en el campeonato nacional le reporta dos premios adicionales: la invitación al Memorial Alekhine y, cosa insólita, una plaza en el equipo soviético para la Olimpiada.

En el supertorneo de Moscú no se luce precisamente y finaliza 14º (de 18), con 7,5 puntos. Sólo gana dos partidas y pierde cuatro (con Karpov, Spassky, Byrne y Olafsson).

1972 es un año de intensa actividad. Es segundo en el torneo internacional de Sujumi, tras Tal, y gana (con 10 de 11) un modesto torneo en La Serena (Chile).

Inmediatamente llega la Olimpiada y lo insólito es que es la primera vez (y, si no me equivoco, tal vez la única) en que la selección soviética incluye a un maestro internacional en sus filas. Pero las cosas no le van muy bien en Skopje. Debuta con derrota y, aunque el resultado final (+3 =3 -2) podría ser satisfactorio para muchos jugadores, el Comité de Deportes no queda contento con su actuación, como, seguramente, tampoco él mismo.

El ajedrez de alto nivel no admite respiro y ya el 40º Campeonato de la URSS le espera en Bakú. Otro megatorneo de 22 jugadores. Ese tipo de eventos sí que requería (y admitía) una planificación minuciosa. Esta vez Tal se revela superior a todos, proclamándose campeón, invicto, con un impresionante +9 =12, superando en dos puntos a Tukmakov. Savon finaliza quinto, empatado en el tercer puesto con Kuzmin y Mujin, con 12,5, y eso le vale clasificarse para el Interzonal.

 

SAVON

TUKMAKOV

Bakú 1972

 

(…)

      

 

El Interzonal de Petrópolis registra el hecho fúnebre de la inesperada desaparición de Leonid Stein, que obliga a reemplazarlo a última hora por David Bronstein, con la lógica incomodidad de éste, tanto por las circunstancias en que se produce como por no haber dispuesto de tiempo para prepararse.

En Brasil Savon tiene una digna actuación, finalizando 8º entre 18 prticipantes, con 9,5 puntos de 17 partidas (+5 =9 -3). Vence a Panno, Reshevsky, Kagan, Tan y Biyiasas, y pierde ante Hort, Ljubojevic y Mecking, el ganador del torneo.

En su partida con Reshevsky se produce lo que algunos llamaron “el error más burdo de la historia” y otros, como Bronstein, el “mayor error de los cinco últimos siglos”.

 

RESHEVSKY

SAVON

Interzonal de Petrópolis 1973

 

(…)

 

En ese mismo año participa en el match-torneo de los tres equipos nacionales, con la selección A, con muy buen resultado: 3 de 4 (+2 =2). Y, por fin, consigue el ansiado título de gran maestro.

 

 

LA CUESTA ABAJO

1975 es un año importante en la historia del ajedrez, porque marcó la incomparecencia de Bobby Fischer y la consiguiente proclamación del joven Anatoli Karpov como nuevo campeón mundial.

El Zonal de Vilnius (1975) parece haber sido el canto del cisne de Vladimir Savon. Allí compartió el primer puesto con Gulko, Balashov y Zeshkovsky, con 9 puntos de 15 partidas (+4 =10 -1), jugó una espléndida partida con Romanishin, sólo perdió con Balashov y dejó atrás en la tabla a numerosos nombres ilustres: Taimanov, Jolmov, Beliavsky, Bronstein, Vaganian, Tukmakov…

Su siguiente experiencia en ciclos por el mundial fue en el Zonal de Lvov (1978), donde finalizó 11º/13º y, mucho después, en el Zonal de Nikolaev (1993), donde su actuación no tuvo nada de memorable.

Entretanto, su tarjeta de torneos internacionales no es muy destacable, aunque registra algunos buenos resultados: 4º en Halle 1974, 3º en Dortmund 1975, 3º empatado en Dubna y Erevan 1976, 2º en Portoroz 1977 y Kiev 1978, 3º en Esbjerg 1980, 1º/2º en Pernik 1982.

A fines de la década tienen lugar los abiertos masivos de la GMA (Belgrado, Palma de Mallorca, Moscú) y participa en todos ellos, por los que desfila sin pena ni gloria. Pasan los años y en la década de los noventa participa en todo un carrusel de abiertos, sin nada digno de consignar. El tiempo va ejerciendo su implacable dictadura.

 

 

LAS PROCELOSAS AGUAS

Le preguntaron en su día al Dr. Rey Ardid qué había pasado con Salo Flohr y Andrei Lilienthal, dos de los jugadores más destacados del mundo en las décadas de los treinta y cuarenta del siglo pasado. Y nuestro campeón respondió con una grandilocuente metáfora: “Se ahogaron en las procelosas aguas del ajedrez soviético.” Esa rebuscada frase reflejaba, sin embargo, a la perfección lo que había sucedido. Flohr y Lilienthal se habían convertido en ciudadanos soviéticos para descubrir que no era oro todo lo que relucía en el paraíso del ajedrez. Las agotadoras pruebas selectivas que llevaban a la Final del Campeonato eran una trama realmente difícil de superar, tal y cómo venían de afilados los dientes de los lobeznos de las nuevas generaciones. Flohr reorientó su carrera para ejercer de periodista especializado, mientras que Lilienthal siguió jugando y aún logró destacar lo suficiente como para lograr plaza clasificatoria en el Torneo de Candidatos de Budapest (1950), pero su nombre fue desapareciendo gradualmente de los torneos internacionales.

La desaparición de Vladimir Savon, o, más precisamente, su progresiva invisibilidad, no tuvo ese carácter drástico y fue consecuencia natural del devastador proceso del tiempo, con el consiguiente declive de las facultades fisiológicas.

A veces olvidamos que los grandes ajedrecistas son, fundamentalmente, seres humanos y que, como la de todos, junto a los contados momentos de felicidad, su vida está llena de dramas, frustraciones y contrariedades. ¿Qué sabemos, por ejemplo, de la vida personal de Savon? Absolutamente nada.

Y tampoco olvidemos que el tiempo está en el principio y el fin de las cosas, desde los ritmos de juego hasta nuestros propios biorritmos. El tiempo. “Un tipo de cuidado”, como dice el Sombrerero Loco en Alicia en el país de las maravillas.

Pero haber ganado un Campeonato de la URSS es un billete de primera clase hacia la historia.

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[1] Chernishiv, 26.9.1940 – Jarkov, 1.6.2005.

 

1 comentario

  1. juan anselmo 01:36, enero 23, 2019

    lei alguna vez que era ingeniero de profesión y que se había dedicado a ejercer su carrera después de su momento más alto ¿será cierto? ¿alguien puede agregar otro dato?