Ajedrez, julio 30, 2013

STAMMA

Philip Stamma, originario de Alepo (Siria) era otro de los habituales del londinense Café Slaughter.
Durante un tiempo, Stamma trabajó para el gobierno inglés como intérprete de lenguas orientales, seguramente gracias a sus relaciones con los ajedrecistas que conocía. Había publicado un libro sobre ajedrez, Essai sur le Jeu des Échecs… Par le Sieur Philippe Stamma (París, 1737), en un momento en que su suerte se encontraba muy comprometida, como se desprende de la dedicatoria a Lord Harrington (“Dada la situación a la que la fortuna me ha reducido, espero que la compasión interceda ante vos en mi favor”).
La obra era una colección de 100 finales, con diagramas recargados, al estilo musulmán, y que él aseguraba serían más útiles para el debutante que las partidas de Greco. Stamma publicó una edición revisada en Londres, 1745, bajo el título The Noble Game of Chess… By Phillip Stamma, en la cual añadía una colección de 74 aperturas, que ordena bajo las denominaciones Juego de caballo cerrado (nuestra Apertura de Caballo Rey), Partida cerrada de alfil (Apertura de Alfil), Partida cerrada de peón (1 e4 e5 2 Cc3 o 2 d4), Gambito de Rey, Gambito de Alfil (1 e4 e5 2 f4 exf4 3 h4), Tres Peones o Gambito Cunningham y Gambito de Peón Dama (Gambito de Dama), recomendando encarecidamente esta última a sus lectores. Es el primer escritor, por cierto, que señala que quien se aferre al peón del gambito debe acabar perdiendo.
En los ocho años transcurridos desde la publicación del libro francés hasta la versión inglesa, las opiniones de Stamma en materia de aperturas parecen haberse modificado. Así, en 1737 escribe:
En lo que respecta a la forma de jugar propuesta por el Calabrés, que llama Gambetto, nadie debería jugar así, a menos que quiera perder, o que se enfrente a un principiante. Considero este método absolutamente inútil y sin fundamento.
Esa opinión aparece considerablemente matizada en 1745, donde dice: “si ambos bandos juegan igualmente bien, el que ha propuesto el gambito llevará la peor parte.”
Resultan de interés sus consejos a los jóvenes jugadores y a todos aquellos que pretendan iniciarse en el juego:
Abra el juego de forma que sus piezas se movilicen y pueda situarlas ventajosamente… Como mejor se consigue esto es avanzando los peones adecuados, es decir, el de Rey, el de Dama, y el de Alfil Dama. Enroque tan pronto como pueda hacerlo de forma conveniente. Esto es, a veces, tan necesario que incluso puede valer la pena abandonar un peón, antes que dejar pasar por alto la oportunidad. Si moviliza sus piezas demasiado pronto, antes de que les haya preparado el camino, éstas pueden entorpecer a sus peones y encerrar su posición… En general, lo mejor es jugar las piezas bajo al protección de los peones.
En sus análisis y en los problemas y soluciones correspondientes, Stamma emplea la notación algebraica, y designa a las piezas por la letra de sus casillas originarias. Así, Torre Dama = a, Caballo dama = b, etc., a los peones con la letra p y utiliza una cruz para designar un jaque. La importancia de esta notación fue muy grande, ya que, por primera vez, era posible escribir una jugada y su respuesta en una sola línea, introduciendo un orden en el texto y facilitando las referencias. Antes, en los libros impresos, el registro de una partida se hacía como un párrafo de texto normal, sin separación entre las distintas jugadas. En los manuscritos de Polerio y Greco, cada jugada (de un bando) ocupa una línea, y en los ingleses de Greco las jugadas se numeran correlativamente, pero cada jugada individual. Por ejemplo: 1 e4 2 e5, etc.
Stamma debe, sobre todo, su fama a los 100 finales, de los cuales se hicieron numerosas ediciones, al menos en cinco idiomas europeos. Estos finales hicieron renacer el interés por el problema, que volvió a ponerse de moda en el s. XVIII, dando lugar a la gestación del problema moderno. Ponziani hace una valoración de la calidad de esos finales o problemas, con estas palabras: “Sus problemas son, a decir verdad, más sorprendentes que excelentes, pero 18 de ellos merecen alabanza”, y el experto moderno J. W. Allen los describe así: “El problema, tal y como concebido por Stamma, era una posición que podríamos suponer se había producido en una partida real, en la que podía forzarse un mate directo en cierto número de jugadas, mediante un proceso ingenioso y sorprendente.”
Su concepción respondía a la del ajedrez árabe, es decir, los mansubat. La situación es ésta: el rey blanco suele estar amenazado de un mate evidente y el problema se enuncia así: Blancas juegan y ganan, sin que Stamma aluda a la longitud de la solución que, normalmente, se encuentra entre cinco y seis jugadas, y muchas de las soluciones no conducen al mate.
Se ha debatido hasta qué punto son originales los problemas de Stamma. Van der Linde, por ejemplo, señala que cinco de ellos se encuentran en el libro de Bertin (Noble Game of Chess, 1735) y que algunos otros no deben ser de ninguno de los dos autores. Sin embargo, es posible que Stamma se los hubiese cedido a Bertin para publicación, y el propio Stamma afirmaba que todas las posiciones le habían ocurrido a él durante partidas reales, aunque esta afirmación no es muy creíble, por la gran espectacularidad de algunas de esas posiciones, que sugiere artificio y la creatividad de la composición.
En realidad, y pese a las considerables críticas de que fue objeto por parte de los expertos, la impresión actual es que la obra de Stamma merece mucho más respeto y contiene más valor del que generalmente se le había atribuido.
El siguiente problema es el nº 2 de sus 100 finales:
Blancas juegan y ganan
Las negras amenazan mate en h1 y, a primera vista, no se percibe una defensa.
Solución:
1 Th4!! Dxh4
Si 1 … Df5, 2 Ce7, etc.
2 Dg8+! Rxg8 3 Ce7+ Rh8 4 Cf7+ Txf7 5 Tc8+ Tf8 6 Txf8++
Los módulos de análisis señalan como única defensa 1 … fx5 2 Txh3 Cxh3+, etc.
Como puede verse, la concepción del problema es la de un típico mansuba: el jugador cuyo rey está amenazado de un mate, en apariencia imparable, resuelve la situación a su favor mediante una secuencia espectacular de jugadas forzadas.
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De HISTORIA DEL AJEDREZ, por A. Gude.
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