literatura, octubre 10, 2013

TATUAJE

TATUAJE es un tango hispano (de León, Valerio y Quiroga) que hizo furor en los años cuarenta. Concretamente, fue la canción más escuchada en España en 1941, según la Sociedad General de Autores.
Si la música es hermosa, de un ritmo insinuante y pegadizo, como corresponde a los tangos, y con el acordeón llevando el peso melódico, la letra no es menos bella, con la particularidad de que la narración está estructurada en cuatro planos verbales.
Es la historia de un encuentro entre una mujer y un extranjero. Humana y banal, pero no por eso menos dramática e interesante. Ella es probablemente una prostituta (puesto que frecuenta los ambientes portuarios) y se nos cuenta la crónica de dos amores frustrados o truncos.
Decía Gabriel García Márquez que él admiraba a los buenos letristas de canciones populares, porque sabían contar en dos minutos una historia para la que él necesitaba doscientas páginas. Esta canción es larga y debe durar unos cuatro minutos. Se han realizado muchas versiones y en algunas de ellas se acorta o se repite un estribillo. En cualquier caso, les animo a que la escuchen en la voz privilegiada de Concha Piquer.  


(a1) Ella cuenta… 

«Él vino en un barco
de nombre extranjero,
lo encontré en el puerto
al anochecer
cuando el blanco faro
sobre los veleros
su beso de plata dejaba caer.
Era hermoso y rubio como la cerveza,
el pecho tatuado con un corazón
y en su voz amarga había la tristeza
doliente y cansada del acordeón.
Y ante dos copas de aguardiente
sobre el manchado mostrador
él fue contándome entre dientes
la vieja historia de su amor.»

(b) Él a ella:

«Mira mi pecho tatuado
con este nombre de mujer,
es el recuerdo del pasado
que nunca más ha de volver.
Ella y me quiso y me ha olvidado,
en cambio yo no la olvidé
y para siempre voy marcado
con este nombre de mujer.»

(a2) Ella sigue contando…

«Él se fue una tarde
con rumbo ignorado
en el mismo barco
que lo trajo aquí,
pero entre mis labios
se dejó olvidado
un beso de amante
que yo le pedí.
Errante lo busco por todos los puertos,
a los marineros pregunto por él
y nadie me dice
si está vivo o muerto
y sigo mi ruta buscándole fiel.
Y voy sangrando lentamente
de mostrador en mostrador
ante una copa de aguardiente
donde se ahoga mi dolor.»

(d1) Ella a un marinero:

«Mira su nombre tatuado
en la caricia de mi piel,
a fuego lento lo he marcado
y para siempre iré con él.»

(c) Ella a él (retóricamente):

«Quizá tú ya me has olvidado,
en cambio yo no te olvidé
y hasta que no te haya encontrado
sin descansar te buscaré.»

(d2) Ella a un marinero:

«Escúchame marinero y dime
qué sabes de él.
Era gallardo y altanero.
Era más rubio que la miel.
Mira su nombre de extranjero
escrito aquí sobre mi piel.
Si te lo encuentra marinero
dile que yo muero por él.»
+  .

1 comentario

  1. Anonymous 00:19, octubre 13, 2013

    gracias por el recuerdo.