ajedrez, noviembre 14, 2010

TODOS LOS HORRORES, EL ERROR (y 6)

El último ejemplo es aún más sorprendente. Lo cuenta David Norwood en su libro Anand, el supertalento del ajedrez. Juegan Anand (blancas) e Ivanchuk, en el Grand Prix Intel (Londres 1994, partida a 25 minutos/jugador).

«Aquí pude presenciar una de las situaciones más increíbles que haya visto jamás en un torneo de ajedrez. Con el primer puesto en juego y cincuenta segundos para conquistarlo, Ivanchuk, uno de los grandes maestros más fuertes del mundo, omitió el mate en una, 29 … Dxh1++. Tras pensar algunos segundos, todo el mundo asumía que estaba sencillamente deleitándose con su momento de gloria, pero después de treinta segundos más, parecía evidente que algo no funcionaba (…). Cuando apenas le quedaban unos quince segundos en el reloj, realizó por fin su jugada…»
29 … Df4+??
y después de…
30 Cf3 Rf8 31 g6 Dc4+ 32 Rg1 Dxb3 33 De5 Tc1+ 34 Rf2 Dc2+ 35 Re3 Db3+ 36 Re2 Dc4+ 37 Rf2 Dc2+ 38 Re3 Db3+ 39 Rf4 Tc4+ 40 Cd4 Dxh3 41 Db8+ Tc8 42 Dd6+ Rg8, las negras perdieron por tiempo.
No hace falta ser un doctor en psicología para comprender que un jugador profesional sometido a extrema tensión en el tablero (tiempo reducido, primer puesto del torneo en juego, situación crítica) puede percibir sensaciones e imágenes deformadas por exceso o defecto (ve lo que no hay, no ve lo que hay). El tema de la imagen residual, por ejemplo, ha sido minuciosamente estudiado. Consiste en que debemos mover una pieza a una casilla vital, pero en la secuencia de juego necesitamos también la pieza en la casilla originaria, de modo que la mente se resiste a aceptar la nueva situación creada y, a menudo, eso tiene consecuencias dramáticas para el jugador. Esa imagen también se ha llamado «la pieza de dos caras». La voluntad interfiere negativamente en el proceso analítico: queremos forzar la realidad a adaptarse a nuestros deseos, ¡una vieja quimera!
En este caso concreto, podemos tratar de «meternos» en el mecanismo mental de Ivanchuk. ¿Qué fue lo que le impidió ver algo tan sencillo como un mate en una? En primer lugar, tras una tensa lucha con un rival tan cualificado, resulta difícil suponer o imaginar que el tablero nos depare un regalo tan increíble como el mate en una sola jugada. En segundo lugar, teniendo en cuenta su batería D+A sobre la gran diagonal blanca, su mente puede haberle jugado la mala pasada de «colocar» un peón en g2 y que, por arte de magia, ese peón estuviese defendido. También debe haber visto algunos detalles geométricos, como que la casilla de e2 está protegida por la dama blanca. En resumen, que Ivanchuk debió extraviarse en busca de alguna continuación sutil, el modo de abrir la posición blanca, pero ¿por qué no vio? ¿Qué obstáculos se pusieron ante sus ojos? Seguramente, porque su rey estaba amenazado de mate, eso le angustiaba y era el factor de mayor peso en la balanza de sus preocupaciones y no le permitía imaginar que su posición pudiese ser tan buena como para poder olvidarse de ello.
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