Ajedrez, julio 6, 2018

Un mago llamado Leonid Kubbel

¿Quién ha dicho que no tiene que hacer

ruido, derribar barreras, luchar contra

molinos de viento, enviar robots a la

luna, tener visiones, jugar con dinamita,

o arrancar trozos de carne a sí mismo o

a los demás?

Ingmar Bergman

Gran aficionado al ajedrez y problemista él mismo, Vladimir Nabokov criticó, en más de una ocasión, a la escuela de composición soviética[1], reprochándole cierto mecanicismo y falta de inspiración. Aunque se refería, sobre todo, a problemistas, supongo que tenía in mente también la obra de las entonces nuevas hornadas de compositores de estudios, con Mitrofanov, Kasparian, Liburkin, Pogosiants y Nadareishvili[2] a la cabeza, cuyos entramados de filigrana técnica debían irritar al autor de Lolita, por considerar que tales composiciones hacían alarde de una sofisticada dificultad, en detrimento de la deseable originalidad y una búsqueda incondicional de la belleza.

Aun si estuviésemos de acuerdo con los cánones estéticos, en este campo, del célebre novelista –que no lo estamos−, sería, en cualquier caso, muy difícil demostrar falta de originalidad o de fantasía en compositores de una generación anterior, como los hermanos Platov[3] o Leonid Kubbel, tras la estela de Alexei Troitzky[4], cuyas creaciones han deslumbrado (y siguen deslumbrando) a legiones de jugadores de ajedrez. ¿Los incluía o los excluía Nabokov de sus críticas? Dejémoslo por el momento con sus elucubraciones y fobias, pero no olvidemos que es el autor de La defensa Luzhin, que personalmente considero la mejor novela que hasta ahora se haya escrito sobre ajedrez.

En este trabajo nos proponemos transmitir la esencia de un creador único, Karl Artur Leonid Kubbel[5], quien a lo largo de su relativamente corta existencia creó unas 2.800 posiciones compuestas[6], entre las cuales más de 500 estudios. El aspecto cuantitativo no es, desde luego, lo más destacable de su obra, pero no deja de ser admirable que durante unos treinta y ocho años fuese capaz de producir una cifra tan asombrosa de composiciones, y composiciones de calidad, como lo acredita el hecho de que casi todas hayan sido publicadas.

Los hermanos Kubbel

La familia Kubbel era de origen alemán, residente en el Báltico, concretamente en Letonia, la patria de Nimzovich, Vladimir Petrov, Tal y Shirov.

Iván Ivanovich Kubbel y Amalia Petrovna Bauman tuvieron tres hijos:  Arvid (1889-1938), Leonid (1891-1942) y Evgeni (1894-1942). Evgeni, el menor, era economista. Arvid, ingeniero. Leonid era ingeniero químico, como el también célebre compositor Henri Rinck y como el gran maestro Grigori Loevenfish, que prologó uno de sus libros. Los tres hermanos componían problemas. Arvid fue, además, un jugador de alto nivel, como lo demuestra el hecho de que participase en los dos primeros Campeonatos de la URSS, en 1920 y 1923, clasificándose en muy honorables quinto y sexto puestos, respectivamente. Pero cometió un grave error que le costó la vida: haber enviado algunas composiciones suyas a revistas extranjeras. La NKVD[7], la policía secreta, lo detuvo y lo ejecutó sumariamente. En los tiempos de papá Stalin no había lugar para esas veleidades y ya desde 1936 los procesos de Moscú habían mostrado al mundo la estrategia del terror en su rostro más puro. Esto suscita un interrogante al que no he podido dar respuesta: dado que Leonid también enviaba regularmente sus composiciones a revistas y periódicos occidentales, ¿cómo es que, en su caso, tal hecho no tuviese consecuencias?

Leonid y Evgeni murieron durante el sitio de Leningrado en la Segunda Guerra Mundial. Aunque oficiosa, en el caso de Leonid se cita como muy probable fecha de su muerte el 18 de abril.

Un prodigio de la composición

Leonid Kubbel nació en San Petersburgo, donde pasaría toda su vida, a excepción de unos años en Riga, durante su adolescencia. Fue un niño prodigio de la problemística. Con sólo doce años, la revista de Praga Bohemia lo premia por sus dotes de solucionista. Ese mismo año publica su primer problema en la St. Petersburger Zeitung, y al año siguiente, su primer estudio, precisamente en la Navidad de 1904, es decir, el día en que cumplía trece años.

En 1926 fue nombrado presidente del Círculo de Compositores de Ajedrez de Leningrado, donde pronunció, como recordaba su amigo el también compositor Alexander Herbstman, memorables conferencias, de las que recojo algunos títulos: Cómo componer estudios de ajedrez, Técnica para eliminar duales en los problemas, o Combinaciones de ahogado en los estudios.

En 1934 las autoridades soviéticas le concedieron el título de Maestro del Deporte, en reconocimiento a su obra.

El citado Herbstman nos da una descripción física de su amigo, al recordar su último encuentro, cuando aquel iba a huir en un tren del asedio alemán de Leningrado, en 1941: “algo más alto de lo normal, siempre vestido con gusto, de rostro joven a pesar de sus cincuenta años, ojos de intenso azul, quevedos colgados como una mariposa, bigote castaño recortado, de movimientos sosegados y conversación clara.”

Nuestro tema es el Kubbel compositor de estudios, pero como él mismo se consideraba, antes que nada, un problemista, le rendiremos homenaje introductorio con uno de sus problemas.

Mate en tres

Primer premio – Club VTSSPS

1940

La situación del rey negro en el centro del tablero sugiere la aparición de mates espectaculares o aparatosos. Sin embargo, la clave es una jugada sutil, como de puntillas.

1.Df6!

Amenaza 2.Dd6+ Td5 3.Df4++.

Veamos los posibles ensayos:

a) 1…d5 2.Df1 dxc4 3.Dd1++;

b) 1…Ah1 2.Df4+ Te4 3.Dd6++;

c) 1…Ae4 2.Td2+! exd2 3.Df2++;

d) 1…g5 2.Ad6 y 3.Dxe5++;

e) 1…d6 2.£xd6+ ¦d5 3.£f4++.

1…Ad5 2.Da6 Ag8 3.Da1++

La jugada inicial de la solución, esa jugada mínima de dama que mantiene clavada la torre de e5, parece neutra o anodina. Pero para valorar la fuerza y la belleza que encierra tal jugada debemos pasar revista a los ensayos, lo que nos permitirá apreciar el recorrido virtual de la dama, que atraviesa los cuatro puntos cardinales del tablero (f6-f1-d1-f4-d6-f2-e5-a6-a1) y siempre es quien ejecuta el mate en todos los casos, culminando con la jugada larga (Da1++) en la gran diagonal, en una especie de guiño a su primer movimiento.

En 1907 había compuesto ya 219 problemas, de ellos 146 publicados.

El proceso creativo y el sello Kubbel

No parece inoportuno volver a Nabokov, cediéndole esta vez la palabra, para que nos haga partícipes de su personalísima visión del proceso creativo en la composición ajedrecística:

“Durante un rato se recreaba con los ojos cerrados en la pureza abstracta de un plan sólo realizado en el ojo de su mente; entonces abría con premura su tablero de tafilete y la caja de pesadas piezas, las colocaba de cualquier modo, al azar, e inmediatamente se ponía de manifiesto que la idea surgida con tanta pureza en su cerebro exigiría, sobre el tablero –a fin de liberarla de su gruesa y talluda cáscara− inconcebibles esfuerzos, un máximo de tensión mental, infinitos intentos e inquietudes y, sobre todo, ese ingenio constante con el cual, en el sentido del ajedrez se construye la verdad. Lograba la máxima exactitud de expresión, la máxima economía de fuerzas armoniosas. (…) Poco a poco, piezas y escaques empezaban a cobrar vida e intercambiar impresiones. El crudo poder de la dama se transformaba en un poder refinado, restringido y dirigido por un sistema de brillantes palancas; los peones se hacían más inteligentes; los caballos se movían con un caracoleo español. Todo había adquirido sentido y, al mismo tiempo, todo quedaba oculto. Cada creador es un intrigante y todas las piezas que personificaban sus ideas sobre el tablero estaban aquí como conspiradores y hechiceros. Su secreto no se revelaba de forma espectacular hasta el instante final.”[8] 

Veamos ahora cómo expresaba Leonid Kubbel su credo creativo:

“En mi opinión, el componente fundamental del estudio es la idea, que debe tener prioridad sobre el material y no estar subordinada al mismo. La idea debe destacar en un entorno de juego de doble filo, con la participación activa de cada pieza, sin excepción. Las negras no deben resignarse a esperar mientras las blancas ejecutan sus planes, sino que deben jugar activamente, concibiendo contraamenazas y combinando la defensa con el contraataque. Cada fase de la lucha (introducción, desarrollo y desenlace) debe estar firmemente integrada en las otras fases.

Cada idea debe expresarse con medios mínimos, es decir, con la estricta observancia del principio de economía. La construcción de un estudio debe ser natural. En otras palabras, la apariencia externa del estudio debe parecerse a una posición de partida real, como un flash o instantánea crítica del juego.

Las posiciones de mate y ahogado deben ser modelo, es decir, a la vez puras y económicas[9]. (…) En la primera jugada y posteriores debe evitarse la captura de un peón negro y todavía más la de una pieza. Las soluciones duales en la variante principal, representación esencial de la idea, son absolutamente inadmisibles.”  

Acrobacias sin red

Los compositores de estudios aspiran a crear unas tramas  espectaculares, cuyos efectos estéticos no estén reñidos con la precisión, en un juego implacable y sin fisuras. Buscan, en otras palabras, hacer posible lo que parece imposible.

Las normas para composición de estudios son pocas, pero estrictas. El estudio debe ser correcto y no debe existir una segunda solución, pero el que llamaríamos principio esencial es la economía de medios: todas las piezas y peones deben tener una función: nada debe faltar y nada debe sobrar.

Kubbel investigó mucho las posibilidades que se derivaban de construcciones con desenlaces de ahogado, pero su regla de oro era explotar al máximo los resortes ocultos de las piezas.

Empecemos por una pieza “sencilla”.

Recordemos que, según las convenciones de la composición de estudios, se utilizan dos signos para el enunciado: + (blancas juegan y ganan) y = (blancas juegan y hacen tablas).

En el siguiente estudio vemos una situación que podría corresponder perfectamente a una partida real. Las piezas ocupan posiciones normales y apenas existe el desequilibrio material de un peón. La solución, por absolutamente inesperada, nos deja boquiabiertos, sobre todo si juzgamos banal el primer movimiento.

+

Listok Shajmatnovo Kruzhka Petrogubkommuny

(1921)

1.De4+

No servía 1.Ta6+ Rb8 2.De4? por 2…Db4+ 3.Rc6 Db7+, ganando la dama.

1…Rb8 2.Tb6+! Axb6

Si 2…Rc8, 3.Db7+ Rd7 4.Ce5+ Re7 5.Dxc7+ Re8 6.Dc6+ Re7 7.Cg6+ fxg6 8.Dxe6++.

3.Ra6! Td7

El recurso 3…Td5 es insuficiente: 4.Dxd5 Dc8+ 5.Rxb6 Dc7+ 6.Rb5, y las blancas ganan.

4.Da8+!! Rxa8

4…Rc7 5.Dxf8.

5.Cxb6+ Rb8 6.Cxd7+ Rc7 7.Cxf8

Deslumbrante, ¿no les parece?

Cuadros de mate

Como apuntaba  no hace mucho en las redes sociales, el maestro y experto argentino Oscar Luis Cuasnicú, “la solución de un estudio viene dada por su construcción”, es decir que la forma en que el compositor ha dispuesto las piezas, los distintos elementos que integran la posición es lo que debe orientar la búsqueda. Si, por ejemplo, un peón pasado es imparable, debemos asumir su coronación y concluir que el autor trata de escamotearnos algún mate oculto o, en el caso de tablas, un ahogado o una fortaleza insospechada. El solucionista es un detective que debe optimizar sus pesquisas, dirigiendo sus pasos por la senda más prometedora, y esa senda es la que le sugieren las pistas técnicas.

Un tesoro de incalculable valor

Según la Enciclopedia Soviética, Leonid Kubbel obtuvo 120 primeros premios, además de otros muchos, por sus problemas y estudios.

Publicó dos libros acerca de su propia obra. El primero, 150 Shajmatny Etjudov (150 Estudios de ajedrez) data de 1925. El segundo, de 1938, es su verdadero legado: 250 Izbrannij Etjudov (250 Estudios selectos), en el que incluye 130 estudios de los publicados en su primer libro y añade otros 120 de destacados compositores de su tiempo.

Kubbel era un gran artista, un mago que no sacaba conejos de su chistera, sino pepitas de oro y diamantes. Caissa lo sabía y le dedicó una de sus más conocidas bienaventuranzas: “Bienaventurados los que aman a Leonid Kubbel, porque ellos entrarán en el reino de las delicias.”

Para ver los once estudios restantes, véase artículo publicado en la revista Peón de Rey (nº 135, julio-agosto 2018).


[1] En La dádiva y Habla, memoria, por ejemplo.
[2] Leopold Adamovich Mitrofanov (1932-1992), Mark Savelievich Liburkin (1910-1953), Genrij Kasparian (1910-1995), Gia Nadareishvili (1921-1991) y Ernest Levonovich Pogosiants (1935-1990).
[3] Vassili (1881-1952) y Mijail Nikolaevich Platov (1883-1938).
[4] Alexei Alexandrovich Troitzky (1866-1942).
[5] Su fecha de nacimiento fue el 25.12.1891 según el calendario juliano, pero se recordará que en 1918 se adoptó en la URSS el calendario gregoriano, según el cual la fecha pasaría a ser el 6.1.1892. Después de la Revolución de Octubre, suprimiría los dos primeros nombres propios, añadiendo el patronímico Ivanovich.
[6] Algunas fuentes cifran la (supuesta) cantidad exacta en 2.784.
[7] Antecedente del KGB (Comité de Seguridad del Estado), dependiente del Ministerio del Interior.
[8] La dádiva, Editorial Anagrama (1988), traducción de Carmen Giralt, pp. 187-188.
[9] En el mate puro cada casilla del rey débil está cubierta sólo una vez, ya sea por control del bando atacante o por autobloqueo. En el mate económico (o en el ahogado) cada pieza del bando ganador desempeña un papel, si bien es controvertido el estatus de los peones. El mate modelo es el que es puro y económico a la vez.

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