ajedrez, junio 21, 2025

DOS ENEMIGOS IRRECONCILIABLES

Dos enemigos irreconciliables

Mijail Botvinnik definía así a Boris Samoilovich Vainstein (1907-1993): “Era alguien espantoso. Me odiaba”. Si, más allá de la posible verdad que puedan contener esas palabras, hay que interpretarlas, diríamos: “Era alguien horrible porque me odiaba.” Lo cierto es que el propio Botvinnik tampoco era parco en sus odios o rechazos y todo aquél que no contribuía a engrandecer su figura pasaba a engrosar una imaginaria lista negra de indeseables.

Vainstein era matemático y economista. Dirigía el departamento de planificación económica del Ministerio del Interior (NKVD, precedente del KGB). Sostenía abiertamente, y con cierta arrogancia, que no era comunista, lo que irritaba a su jefe, el siniestro Lavrentii Beria, quien, con cierto sadismo irónico, solía decirle: “Usted es un buen trabajador, Vainstein, pero no le vendría mal pasar unos meses en Siberia”.

Parece que Vainstein y Botvinnik empezaron con mal pie. En una partida de juventud entre ambos, se llegó a un final en el que Vainstein tenía pieza por dos peones. En un momento dado la partida debía arbitrarse y Duz Jotimirsky, el maestro encargado de hacerlo, mostró cierta parcialidad al dictaminar tablas, favoreciendo a Vainstein, que era su amigo.

Pero el verdadero encontronazo se produciría quince años después, con Vainstein Presidente de la Federación Soviética (entonces conocida como Sección de Ajedrez). En sus propias palabras, “desde 1936 Botvinnik ansiaba disputar un match con Alekhine. En 1943, en el momento crítico de la guerra, volvió sobre el tema. Vino a verme para plantear el asunto y yo le dije que ese match era imposible. Más tarde, de nuevo suscitó el tema en una reunión de la Sección de Ajedrez. Yo le dije: “Mijail Moiseevich, yo no soy un hombre del Partido, pero usted es comunista, y ambos somos, étnicamente judíos. Así que no entiendo cómo sería usted capaz de estrechar la mano de alguien manchado con la sangre de comunistas y judíos”.

La antipatía o el odio que Botvinnik y Vainstein se profesaban mutuamente era proverbial. Hasta el punto de que, antes de iniciarse el match de 1951, Botvinnik vetó a Vainstein como segundo del aspirante. La pregunta evidente es: ¿podía hacerse algo así?, ¿vetar al segundo del rival? Puesto que así parece, eso nos da una idea del poder que Botvinnik ejercía dentro del ajedrez soviético. Y en cuanto al ¿exagerado? odio que sentía por Vainstein, cabe entenderlo desde una perspectiva humana: era un obstáculo para sus sueños y sus ambiciones.

1 comentario

  1. MIGUEL ANGEL GONZALEZ BARRIO 15:29, julio 03, 2025

    Buenas tardes, Antonio:

    Celebro que últimamente tu blog esté bien activo, con varios artículos recientes. Casualmente estoy leyendo el libro sobre Botvinnik de los Linder, Isaak y Vladimir. Creo que un buen tema para un artículo tuyo (quizá ya escribiste uno hace tiempo) es el curioso match-torneo por el título de campeón absoluto de la URSS de 1941. El Campeonato de la URSS de 1940 terminó con la victoria exaequo de Lilienthal y Bondarevsky. Botvinnik terminó en quinta posición, empatado con Boleslavsky. Al parecer, Botvinnik convenció a las autoridades de celebrar un torneo con los seis mejores clasificados en el Campeonato de la URSS de 1940 (los mencionados más Smyslov y Keres), del que salió claro vencedor, y con el que reforzó su candidatura a disputar el título mundial a Alekhine.

    Un cordial saludo.
    Miguel Ángel González Barrio