ajedrez, enero 12, 2017

La revista Capakhine me entrevista (2)

La revista Capakhine me entrevista

¿Cuáles son los libros de ajedrez que más te han marcado? Y si tuvieras que elegir uno de tus libros, sólo uno… ¿cuál sería y por qué?

Como puedes imaginar, siempre he sido un lector de ajedrez ávido y muy curioso. Cuando empecé a jugar, los libros que circulaban por aquí eran los de Euwe, Panov y Pachman. Martínez Roca estaba sacando numerosos títulos también. Estudié aperturas con Panov y estrategia y táctica con Pachman. Luego, por ejemplo, había títulos de Sopena Argentina, como los Finales de Fine, en dos tomos, que estaban en mi club. Traté de estudiarlos, pero eran sumamente áridos. Todas las jugadas estaban en la misma tipografía, sin diferenciar jugadas principales de analíticas, así que eso, sumado a la natural aridez de muchos finales, me tumbó. Sin embargo, tuve la disciplina de estudiar minuciosamente el final de dama contra torre, que me pareció fascinante. Pero me estoy dispersando. A diferencia de la mayoría de los jugadores, me gustaban mucho los libros de torneo, como KEMERI 1937, los de Alekhine sobre Nueva York 1924 y 1927, y los campeonatos de la URSS. El primero que me gustó realmente mucho fue BRONSTEIN, GENIO DEL AJEDREZ MODERNO, de Román Torán, en aquella colección que editaba Aguilera. También me entusiasmó Práctica de ajedrez magistral de Tal, sobre el primer match con Botvinnik. Muy buen autor, un comunicador elegante. Luego, por supuesto, una obra absolutamente maestra, ZURICH 1953, EL AJEDREZ DE TORNEO, de Bronstein, que yo traduje para el citado Aguilera. Más tarde, hubo muchos: me encantan los de John Nunn, las ’60 partidas memorables’ de Fischer y también THE APPLICATION OF CHESS THEORY, un gran libro de Geller, que traduje por amor al arte, ya que no encontré editor y, por fin, naturalmente, MIS GENIALES PREDECESORES, de Kasparov.
En cuanto a la segunda parte de la pregunta, yo diría que TÉCNICA DE LA COMBINACIÓN DE MATE, que fue mi tercer libro, porque los dos primeros habían sido un encargo expreso de la editorial para iniciar una colección de libros de ajedrez, mientras que éste fue un proyecto personal entusiasmante: era el libro que yo hubiera querido leer y estudiar cuando joven. Por cierto, que se publicó recientemente en EEUU e Inglaterra, y fue finalista del premio ‘Mejor Libro del Año’ de la Federación Inglesa de Ajedrez, junto con otros tres. Hay que tener en cuenta que entran en consideración todos los libros publicados en lengua inglesa, más de un centenar al año. Para un libro escrito unos 18 años antes, no está nada mal.

Hoy en día la mayoría de los niños se concentran mucho en internet, móviles, tabletas, etc, y parece que no aprecian demasiado el valor de la libros. ¿Qué podemos hacer para cambiar eso? ¿Cómo descubrirles la grandeza que guarda la literatura?

Eso es algo que habría que preguntarles a los sociólogos, profesores y analistas de la conducta. Yo descubrí la literatura, el flechazo de la literatura por mí mismo, a los 16 años, cuando compré en una librería unas obritas de la Colección Austral que me intrigaron. Recuerdo que eran ‘Sonata de estío’ de Valle Inclán y el ‘Diario de Raskolnikov’, de Dostoievski. Me quedé tan enganchado que ya no dejé de leer febrilmente desde entonces. Aquello no eran los aburridos fragmentos que venían en los libros de Lengua del bachillerato, ni las pesadas novelas de Julio Verne que mi padre me había obligado a leer, ni las de Agatha Christie… La expresividad, la forma en que transmitían las situaciones y sensaciones los autores eran increíbles, la belleza estilística de un Valle Inclán…

Pero supongo que lo normal y lo deseable sería que esa grandeza, como dices, esa magia de la literatura que se mete en tu espíritu y te permite acceder a mundos de otro modo inaccesibles, fuese transmitida por los buenos profesores. Un buen profesor debe ser capaz de generar ese interés, de prender la mecha en el alumno… Por otro lado, también está claro que cada estudiante no responde del mismo modo a los mismos estímulos. Quién sabe…

Ent.Gude.2

1 comentario

  1. Patricia 10:43, enero 17, 2017

    Que GRANDE MAESTRO!