ajedrez, marzo 31, 2017

El poema de Ben Ezra

El poema de Ben Ezra

El poema de Ben Ezra está incluido en el libro Noticia de los escritores rabinos españoles, desde la época conocida de su literatura hasta el presente, cuyo autor es Joseph Rodríguez de Castro. Publicado en 1781.

El historiador Pablo Morán encontró el poema en cuestión en dicho libro, en el que también se encuentra la versión original en hebreo.

Dice así el autor, en la introducción al poema:

“Y por ultimo, con el mismo fin de desterrar todo juego vicioso, y evitar los daños que origina, compuso R. Abraham Aben Hezra el esq.isito Poema rithmico que ya se ha insinuado; y que se trae aquí, porque por su concision, estilo y artificio es pieza que ha merecido grandes elogios de los doctos estrangeros”.

Traducción en metro acomodado al del original hebreo

Cantaré la Batalla celebrada,
Por los antiguos Sabios inventada,
Que con juicio y prudencia la idearon,
Y en ocho órdenes la formaron
Y para cada orden destinadas
Hay ocho divisiones concertadas
En un solo Tablero; y divididas
Las ordenes en quadros repartidas.
Hay dos Reales en donde se colocan
Los Reyes, que á la Guerra se convocan:
Todos á la pelea se previenen,
Y en sus Reales los Reyes se mantienen,
O ellos mismos caminan adelante:
Pero en esta Batalla tan constante
No sacan las espadas con aliento,
Pues es solo una lid de entendimiento.
Llevan sus distintivos y señales
En sus imaginarios cuerpos Reales:
Quien los vea revueltos en la lucha,
Sin repugnancia mucha
Discurrirá, que el uno es Edumeo,
Y el contrario Cuseo.
Entran, pues, los Cuseos en la Guerra
A ocupar con su exercito la tierra;
Salen despues detrás los Edumeos
A combatir con belicos deseos.
Siempre la Infanteria va delante
A pelear enfrente vigilante,
Caminando derecha por el frente;
Bien que puede valiente,
Volverse á interceptar á su contrario,
Y cogerle por otro rumbo vario:
Mas por otro motivo mientras anda,
Retroceder no puede en su demanda,
Ni sus pasos torcer; porque conviene
Guardar así la ley que el juego tiene:
Pero si en el principio quiere acaso
Asaltar al contrario; en este caso
Puede por cualquier lado en los sabidos
Tres ordenes para esto prevenidos;
Si por ventura andando
Mucho de su lugar se va alexando,
Y hasta el orden octavo se ha subido,
Como si fuera Pherez distinguido,
Podrá entonces volverse,
Y libre en todas partes revolverse.
Quando el Pherez camina, tiene entradas
En todas quatro partes señaladas.
Sale luego á campaña el Elefante,
Y se acerca constante,
Y en qualquiera costado
Como un Acechador se pone al lado:
Su entrada es como Pherez; pero tiene
La primacía allí que le conviene;
Y aquel solo camina en tres maneras,
Y puede andar tres casas o carreras.
Es el pie del Caballo muy ligero
En el juego guerrero;
De suerte que andar puede satisfecho
Por qualquiera camino no derecho;
Y sus ligeros pasos desmedidos,
Aunque no son por cuestas, son torcidos;
Y en tres casas tan solas se previene,
Que su termino tiene.
Entra el Roque  derecho en su camino
Por el campo, y con rumbo peregrino
A lo largo y lo ancho muy medidas
Busca solo veredas no torcidas;
Siendo en todo perfecta
Su senda nunca obliqua, y siempre recta.
El Rey va á los dos lados,
Asistido de todos sus criados,
A cuerpo descubierto:
Y á veces con acierto
Toma sus precauciones
En las aventuradas ocasiones,
Para haber de salir, ó estarse quieto,
Según sea el aprieto,
Que le obligue á lidiar en la Batalla.
En qualquiera lugar donde se halla,
Para poder huir de aquel parage,
Si el contrario le obliga con corage.
Y si el Roque le ataca con denuedo,
Hay tiempos en que debe huir con miedo,
Y tiempos, en que debe valeroso
Pelear con sus tropas animoso.
Todos al fin se matan mutuamente;
Y tambien los dos Reyes igualmente:
Siendo todos los Guardias de ambos Reyes,
Según aquestas leyes,
En la sabia Batalla acometidos,
Sin efusion de sangre destruídos.
Hay ocasiones en que vitoriosos,
Los Cuseos al fin quedan gloriosos;
Y huyen los Edumeos,
Dexando al enemigo los trofeos;
Y otras, en que triunfantes prevalecen,
Y los otros perecen:
Siendo en la dura guerra desgraciados
Con su nativo Rey aniquilados.
Y es por fin entre tantos lances varios
Aprisionado el Rey por sus contrarios;
Sin que pueda escaparse,
Ni hallar tiempo y lugar para salvarse;
Ni en caso de oponerse
Puede en su baluarte defenderse:
Antes bien desgraciado
Por su enemigo de él es arrojado:
Y no teniendo en su penosa suerte
Quien le libre arrestado de la muerte,
Con ella se hace el Jaque;
Y perecen con él en el ataque
Sus Tropas distinguidas,
Que para su rescate dan las vidas.
Pierden todos la gloria,
Y la digna memoria:
Pierden también sus puestos sin concierto,
Porque á su vista su Señor ha muerto.
Mas con todo animosos
Volverán á la lucha valerosos:
Y resucitarán todos los muertos
A tener en la guerra más aciertos.

3 comentarios

  1. Jesvs 18:48, abril 05, 2017

    Me encanta el poema….le buscare en su lengua original…

  2. oscar cuasnicu 16:27, abril 01, 2017

    ESTRAORDINARIA METÁFORA POÉTICA DE LA LUCHA DE LOS HEBREOS CONTRA LOS ROMANOS INVASORES, LÉASE EDUMEOS POR EL ROMANO Y CRUCEOS POR LOS HEBREOS QUE CRUZARON EL JORDÁN. DE LOS MÁS BELLOS POEMAS QUE HE LEIDO SOBRE EL AJEDREZ.

    • Jesvs 18:50, abril 05, 2017

      si es un bello poema amigo