ajedrez, agosto 5, 2011

¿QUÉ NOS DICE KAMSKY?

Gata Kamsky no requiere presentación. Sin embargo, es un caso atípico dentro del ajedrez.
La primera noticia que tuve de su existencia fue en 1988. Tenía catorce años y había ganado ya el Campeonato Juvenil de la URSS (ante rivales de 18 y 19 años). La Agencia Novosti envió una foto de V. Levitin a ‘Revista Internacional de Ajedrez’, que publiqué, a página completa, en la tercera de cubierta (nº 13, octubre de 1988). En esa foto y en un rostro inequívocamente asiático (es de origen tártaro), destaca una profunda mirada, a pesar de unas gafotas desproporcionadas.
Pocos años después, Kamsky era ya miembro de pleno derecho de la elite.
Durante ese tiempo, en las numerosas entrevistas que los periodistas de todo el mundo le requerían estaban siempre mediatizadas por su autoritario padre, Rustem, quien respondía en su nombre y en tercera persona: «Dice Kamsky…», «Kamsky opina que…», supuestamente debido al pobre conocimiento que el joven fenómeno tenía del inglés.
Por aquellos años hubo extrañas reivindicaciones y cartas abiertas de intelectuales destacados (Fernando Arrabal, Milan Kundera, etc.) defendiendo la ‘causa justa’ del joven Kamsky, víctima, al parecer de terribles conspiraciones, orquestadas en la sombra por Karpov, Kasparov y otros envidiosos colegas, que se dedicarían a frenar la irrefrenable ascensión del fenómeno, poniendo palitos en sus ruedas…
Los Kamsky emigraron a EEUU,y allí les ayudó con algunas subvenciones la American Chess Foundation y, sobre todo, Fernando Arrabal, que logró reunir 500.000 dólares para que no pasasen hambre.
En 1991 ganó el Campeonato de Estados Unidos, y a mediados de los noventa estaba ya luchando por el título mundial. En 1995, por ejemplo, perdió la Final de Candidatos de la PCA, en Las Palmas, ante Anand (4,5-6,5). Al año siguiente, su victoria en el ciclo FIDE le permitió disputar el Campeonato Mundial a Karpov, que también perdió (7,5-10,5). Pero está claro que no eran éxitos de poco calado.
Poco después, su padre (segundo, apoderado, agente y portavoz) anunciaba que Gata dejaba el ajedrez de competición para cursar estudios de medicina.
Kamsky desapareció del mapa durante una buena década, pero hace unos años volvió al tablero.
Ganó de nuevo el Campeonato de EEUU, en 2010 y 2011, y se mostró muy satisfecho de haber demostrado que era el número uno de América (dardo a Hikaru Nakamura), puesto que EEUU es el país más fuerte del continente. Este mismo año participó en las eliminatorias de Candidatos de Kazán. Allí venció, en cuartos de final, a Topalov (2,5-1,5), pero cayó en semifinales, ante Gelfand, en el desempate a rápidas (4-6).
Tras ganar el Campeonato USA en Saint Louis, concedió una extensa entrevista a Dirk Jan ten Geuzendam, para la revista New In Chess (2011, 4) (y en los últimos años Kamsky no ha concedido ninguna entrevista, salvo las impuestas por los organizadores para la TV americana), de la que extraigo unos breves fragmentos:

¿Por qué es usted tan reticente a mostrar sus pensamientos?
Porque sigo siendo un competidor en activo.

¿O sea que teme revelar determinadas cosas o secretos?
Por supuesto. Cada vez que dices algo acerca de ti mismo das pistas a tus oponentes, algo en que concentrarse y tratar de explotar.

¿Crees seriamente que al decir determinadas cosas puedes estar revelando algo importante?
Sin la menor duda. Todo puede ser interpretado y todo está conectado. Es como el razonamiento deductivo: por una cosa puedes deducir otra. Los soviéticos eran muy buenos en ese proceso de interpretación. Eran como tanques pensantes. Como cuando se preparaban contra Bobby Fischer, analizándolo todo: sus declaraciones, sus partidas, sus preferencias, su estilo, todos los libros que había estudiado, sus entrevistas. Cada palabra que pronunciaba la desmenuzaban.
(…)

Kamsky cree imprescindible que hay que entregarse por completo en cada partida, y «si da resultado, bien; si no lo da, pues también…» De todos modos, nos aclara que nunca dejó de jugar realmente al ajedrez. Cuando dejó la competición por la universidad, siguió jugando, a diario Blitz, en ICC, donde disputó millares de partidas con jugadores jóvenes, como Grischuk, Nakamura, Aronian o Morozevich, a quienes cree haberles enseñado mucho…
En sus declaraciones se ponen de relieve conexiones o la influencia de maestros precedentes.
Por ejemplo: considera la partida de ajedrez como una obra maestra de creación conjunta. Puro Bronstein, por más que su ajedrez y el de Kamsky se encuentren en las antípodas.
Por ejemplo: cree que las piezas tienen un alma (¿no es Nimzovich y su peón pasado?) y su aspiración es lograr que todas ellas colaboren en la realización de un objetivo conjunto. ¿No nos recuerda esto a la técnica de hablar con las piezas, mencionada por Gufeld y Jonathan Rowson? También está, por cierto, en Morphy («ayudad a las piezas para que éstas os ayuden»).
Por ejemplo: «Es como si yo estuviese plasmando mi armonía y mi rival la suya». ¿No es la visión de Smyslov?
Gata Kamsky parece haber sufrido reveses importantes en los últimos años. En el tablero de la vida. Su esposa murió (ignoramos la causa) y creo que también su padre, muy importante para él.
En lugar de medicina, finalizó la carrera de Derecho y afirma que dejará el ajedrez al cumplir los 40 (tiene 37). Pero no es una simple intención, sino una decisión tomada en firme.
Buena suerte, Gata.
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2 comentarios

  1. Antonio Gude 16:30, agosto 05, 2011

    Está teniendo muchos éxitos, pero a nivel de superelite, puede que tengas razón. Me interesa el personaje, menos su ajedrez, un tanto romo y árido. Saludos, Jairo.

  2. Anonymous 16:14, agosto 05, 2011

    Saludos,Antonio:
    ¿Sin la negativa influencia de su padre, podría Gata haber logrado el Título de Campeon Mundial?
    Obviamente la pregunta se instala en el campo de las especuliaciones. Me gusta su juego pero estoy seguro que ya vivió su cuarto de hora en ajedrez
    Jairo