ajedrez, mayo 13, 2012

TAL Y UN EXPERIMENTO DE HIPNOSIS

Ahora bien, parece ser que durante gran parte del siglo XX, los soviéticos habían estado investigando mucho en el área paranormal. Ya en los años veinte, V. M. Bejterev, un conocido discípulo de Pavlov, publicó varios artículos sobre la sugestión mental a distancia. Su obra la continuó L. L. Vasiliev, que llegó a publicar, en 1963, los resultados de sus investigaciones en el libro Experimentos sobre la sugestión mental.
Por último, el Dr. Vladimir Raikov, de la Clínica Siconeurológica de Moscú, investigó con mucha dedicación el tema del subconsciente, en particular en el campo artístico y, según nos informan Hartston y Wason en su The Pscyhology of Chess, el Dr. Raikov, llevó a cabo, entre otros, un experimento de hipnosis relacionado con el ajedrez, en el que participó Mijail Tal. El neurólogo hipnotizó a un joven estudiante, convenciéndolo de que era Paul Morphy. Tal disputó seis partidas con el estudiante, tres antes de ser hipnotizado y las otras tres después de la hipnosis. Tal observó un gran cambio en el comportamiento y juego del joven y lo comentó así:
«Antes se comportaba como lo que era: un joven inseguro de sí mismo. Luego, bajo la hipnosis, caminaba con soltura por la habitación y, cuando se sentaba, me miraba con el aplomo de un campeón. La transformación era absoluta. Ahora era expansivo, exhibía ademanes enérgicos y veía jugadas imaginativas, a veces, incluso con brillantez. Era incomparablemente mejor.»
Antes de la hipnosis, Tal venció al joven 3-0. Después 2,5-0,5. El resultado no es significativamente mejor, e incluso es posible que dada la generosidad de Tal, puede haberle permitido unas tablas. Pero lo que sí parece cierto es que el estado hipnótico modificó claramente su actitud psicológica y su comportamiento: le dio confianza.
Que la parasicología estaba recibiendo mucha atención en la ex URSS parece evidente y hay otros datos que así lo confirman. Henry Gris y William Dick escribieron, en 1979, que «hay informes de la CIA, según los cuales los rusos son capaces de influir telepáticamente en la conducta de determinadas personas, alterar sus emociones y su salud, e incluso destruirlas mediante el uso exclusivo de sus poderes psíquicos.»
En ese contexto podemos entender mejor las aprensiones, tal vez fundadas, de Anatoli Karpov y Viktor Korchnoi: la parasicología al poder.
William Hartston es un maestro internacional, ya retirado de la competición. El Dr. P. C. Wason es un conocido siquiatra inglés. El libro citado fue publicado por Batsford, Londres, en 1983.
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1 comentario

  1. Anonymous 02:29, mayo 27, 2012

    Las brujas no existen, pero que las hay, las hay…