ajedrez, mayo 10, 2026

ZURICH ’53: LOS FANTASMAS EXISTEN

ZURICH ‘53: LOS FANTASMAS EXISTEN

Los libros que los grandes maestros David Bronstein y Miguel Najdorf consagraron al torneo de Candidatos de 1953, uno de los torneos más fuertes de todos los tiempos, están considerados entre los más valiosos de la literatura ajedrecística. Sobre esto hay un consenso prácticamente general.

Ahora bien, irónicamente, parece ser que los verdaderos autores de los mismos no son quienes aparecen en la cubierta, sino que, en su mayor parte, el mérito le correspondería a unos negros, es decir, escritores fantasma, que asumieron el peso de la redacción.

En el caso de Bronstein, él mismo lo admitió en repetidas ocasiones, entre ellas a mí mismo (que tuve el honor de traducir su obra, publicada en castellano por Aguilera, en 1984, bajo el título ‘El ajedrez de torneo’ y, posteriormente, reeditada por La Casa del Ajedrez). El gran maestro tenía sentimientos encontrados respecto a ese libro, porque le había dado mucha fama, pero él no la sentía del todo merecida, tal se sentía protagonista de una impostura (“la mayor parte, las bonitas palabras fueron escritas por Boris Vainstein. Yo me limité a las notas técnicas”). Pero, maestro, en un libro técnico de ajedrez los comentarios y análisis son su columna vertebral.

En cuanto al libro de Najdorf, ’15 aspirantes al título mundial’, parece que el mayor peso de la escritura recae sobre el profesor Zoilo R. Caputto, de quien se recordará su gran obra ‘El arte del estudio en ajedrez’. Juan Sebastián Morgado lo cuenta en su libro ‘Ajedrez y peronismo’, uno de los volúmenes de su monumental historia del ajedrez argentino.  Cita al propio Caputto:

“Después (del descanso), otra vez la tarea dura, desafiante y por momentos tediosa, de tener que desentrañar los secretos de las partidas para enseñarles a los lectores lo bueno o lo malo de un plan o de una jugada. ¡Pero eso era precisamente lo fundamental del libro y estaba casi exclusivamente a cargo de Najdorf! Yo sólo hacía de abogado del diablo, oponiendo siempre la pregunta o la duda que daba lugar a una explicación. Y si ésta era convincente, quedaba anotada para mi comentario final. Por lo demás, tenía que hacerle también todas las preguntas necesarias para escribir el libro, tratando de dar vida a hechos y situaciones que yo no había presenciado y me obligaban a ponerme en su lugar, haciendo ahora de Najdorf. ¡Una curiosa dualidad, como si se tratara de un cuento de Stefan Zweig!”

Sigue Morgado:

Ya en su último período de vida, a los 94 años, el profesor Zoilo Caputto liberó los recuerdos reprimidos y expresó: “En realidad, todo el texto fue redactado por mí, obviamente con las indicaciones de Najdorf. Sucedía que el gran maestro no era capaz de redactar dos párrafos seguidos, ya que su conocimiento del idioma castellano era muy pobre y solamente le servía para comunicarse verbalmente. Él estaba muy preocupado, ya que aparentemente se habí comprometido con las autoridades gubernamentales a hacer esta obra y dedicarla a Perón. Se la ofreció a Julio Bolbochán, pero éste no quiso hacer el trabajo ya que le pesaba mucho la personalidad autoritaria de Najdorf, quien muchas veces lo trataba desconsideradamente. Entonces me recomendó a mí, que por ese entonces era un inexperto aficionado pero con mucha voluntad. Arreglé con él la redacción de los manuscritos, la confección de los diagramas de ajedrez y la corrección de las pruebas de galera”.

Los fantasmas existen y los recuerdos van remodelando el pasado.

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