ajedrez, septiembre 19, 2011

DISPARATES QUE SE IBAN DE ROSITAS (y 2)

3 La historia según el cristal de Fine
Uno de mis primeros artículos para JAQUE (hace ya algún tiempo) se titulaba CONTRA FINE (que el director de la revista se permitió decorar, sin mi permiso, con dos signos de admiración, con lo cual parecía que yo hubiese escrito el artículo a bombo y platillo, y no era el caso). Era, como puede deducirse, un escrito polémico, a raíz de la publicación del libro Bobby Fischer’s Conquest of the World’s Chess Championship (La conquista del Campeonato del Mundo por Bobby Fischer, de R. Fine, 1973).
En la introducción a dicho libro, el autor hacía un repaso a la historia del ajedrez internacional en los dos primeros tercios del siglo veinte. Una crónica, dicho sea de paso, muy sui géneris. En ella se jactaba del dominio que los estadounidenses habían ejercido en el ajedrez mundial durante los años treinta. Se nos recordaba que habían triunfado en las cuatro olimpiadas de la década y, como de pasada, mencionaba que «si bien los soviéticos no habían participado en las mismas (por no reconocer la existencia de países capitalistas), hubiera sido muy improbable que hubiesen podido arrebatarles la medalla de oro.» ¡Vaya fanfarronada!
Pasemos revista a las formaciones USA en las Olimpiadas de que se trata (puede que falte algún jugador, y tampoco me he asegurado del orden de los tableros):

Praga 1931: Marshall, H. Steiner, Dake, Horowitz y Kashdan.
Folkestone 1933: Marshall, Dake, Fine, Kashdan y Simonsson.
Varsovia 1935: Dake, Fine, Marshall, Horowitz y Kupchik.
Estocolmo 1937: Reshevsky, Marshall, Fine, Horowitz y Kashdan.

¿Qué hubieran podido oponer a esos fenomenales conjuntos los soviéticos?
Bueno, en esa década apenas contaban con nadie. «Sólo» tenían a Botvinnik, Romanovsky, Loevenfisch, Ilya Rabinovich, Rjumin, Bagatyrchuk, Alatorzev, Verlinsky, Lisitsin, Kan, Ragozin… Unos pobres diablos, en fin.
No estoy afirmando que los equipos URSS ganarían de todas todas. Pero sí que la frase de Fine debería invertirse: es muy improbable que, de participar equipos soviéticos con los jugadores mencionados, pudiesen triunfar los norteamericanos. Es más: me cuesta creer que ganasen ni una sola olimpiada. Pero esto, naturalmente, es pura especulación.

4 Dr. Fine, psicoanalista
Ahora viene lo mejor. El insigne Dr. Fine, ya investido famoso psiquiatra en universidades americanas y europeas, publica una serie de artículos, recogidos finalmente (en 1967) en el libro The Psychology of Chess Player (publicado en España por Martínez Roca, ‘La psicología del jugador de ajedrez’). El autor se hace eco de los principales temas fetiche del psicoanálisis y los aplica al ajedrez, interpretándolos de la peor manera posible (no moralmente peor, sino intelectualmente peor). Así, entre otras conclusiones de altura, dice, por ejemplo, que el propósito de dar mate fija en ajedrez el complejo de Edipo, es decir, que el jugador quiere arreglar cuentas con su padre: matarlo. Que cuando compones las piezas al empezar la partida, en realidad estás masturbándote. Y la puntilla (last but not least, como ellos dicen): que la homosexualidad tiene cura.
El disparatado Dr. Fine, en lo que a interpretaciones psicoanalíticas se refiere, parece salido de una parodia de Woody Allen.

Ah, por cierto. Acerca de su obra magna, Basic Chess Endings, un tocho de muchos centenares de páginas (en castellano lo editó en dos tomos Sopena Argentina), asegura que la escribió en tres semanas (otras fuentes aseguran que en dos). Algo difícil de creer. Personalmente, considero más plausible escribir ‘Guerra y paz’ en tres semanas que ‘Finales básicos de ajedrez’ en el mismo tiempo.
¿No sería el Dr. Fine, además de disparatado, un mentiroso patológico?
+

3 comentarios

  1. Antonio Gude 07:09, septiembre 20, 2011

    Gracias, querido amigo. Celebro que te hayan gustado.

  2. p&r 21:05, septiembre 19, 2011

    No puedo dejar pasar la oportunidad de decir que esta serie de disparates (fantaseo con Goya un día que tuviese ganas de reír y se acercase a un tablero de ajedrez) la he disfrutado tanto por el contenido como, sobre todo, por el estilo. Una gollería (e incluso «goyería») que alegra el paladar literario.

  3. Anonymous 14:36, septiembre 19, 2011

    Saludos,Antonio: Te adjunto frases que se le atribuyen.
    «Una partida de ajedrez se asemeja a una mujer: cada cual la sobrestima o menosprecia, pero ninguno es capaz de juzgarla fría y objetivamente». «Las mujeres no descuellan en el ajedrez porque no tienen ningún impulso inconsciente hacia el asesinato del padre». «El ajedrez es una competencia entre dos hombres en la cual el ego involucrado en ella es considerable». «Cualquier cosa que ocurra en una partida, fluye naturalmente de la posición». «Resulta que el juego de ajedrez es un sucedáneo del arte de la guerra. El motivo subconsciente que impulsa a los jugadores no es el simple afán de agresividad característico de todos los deportes de competición sino el más avieso del parricidio».
    Jairo