ajedrez, septiembre 13, 2021

EL MEJOR DE LOS TIEMPOS

SUMARIO

 

 

Prólogo: EL SIGLO QUE SE FUE

 

1       LASKER EN LOS CIELOS

         La predestinación de Enmanuel Lasker

Las figuras más destacadas

Match con Marshall (1907)

Match con Tarrasch (1908)

Match con Janowski (1909)

Match con Schlechter (1910)

¿No hay enemigo fácil?

¿Cuál era su secreto?

 

2       CAPABLANCA ENTRA EN ESCENA

         Infancia y match con Juan Corzo

En Estados Unidos

Frank Marshall, K.O.

San Sebastián, 1911

El año mágico de Rubinstein

Exhibiciones en Europa y Sudamérica

 

3       LA GRAN ILUSIÓN: EUROPA EN QUIEBRA

         Gestación de un fenómeno

San Petersburgo, 1914

Mannheim y la Gran Guerra

La odisea de los jugadores rusos

 

4       CAPABLANCA, REY DEL MUNDO

         Ajedrez en Norteamérica

Negociaciones con Lasker

El match con Boris Kostic

De nuevo en Europa

El Campeonato Mundial de 1921

Londres, 1922

 

5       LOS LOCOS AÑOS VEINTE Y EL HIPERMODERNISMO

         Réti y las nuevas ideas

Nimzovich y su sistema

Savielly Tartakower y Max Euwe

Sensación en Hastings

De Viena a Moravska Ostrava

La reaparición de Lasker

Alekhine triunfa en Baden-Baden

Carlsbad, 1929

 

6       LA POPULARIDAD DEL AJEDREZ EN LA URSS

         El ajedrez en Rusia

Los primeros maestros

El padre del ajedrez ruso

Alekhine gana el primer Campeonato

La hora de Romanovsky

El retorno del hijo pródigo

Otra vez Bogoljubov

La fiebre del ajedrez: Moscú, 1925

 

7       LAS PRIMERAS OLIMPIADAS

         Nacimiento de la FIDE

Londres, 1927

La Haya, 1928

Hamburgo, 1930

Praga, 1931

Folkestone, 1933

Varsovia, 1935

Estocolmo, 1937

 

8       EL DRAMA DE BUENOS AIRES

         Negociaciones

El aspirante se prepara

Nueva York, 1927

Alekhine vence a Capablanca

 

9       EL IMPERIO DE ALEKHINE

         Capablanca busca la revancha

         Bogoljubov reta al campeón

Primer match con Bogoljubov

San Remo, 1930

Bled, 1931

Match-revancha con Bogoljubov

Euwe se proclama campeón mundial

Alekhine recupera el título

 

10     LAS NUEVAS ESTRELLAS

         Las figuras de los años treinta

El match Botvinnik vs Flohr

Moscú, 1935 y 1936

La Olimpiada de Munich

Nottingham, 1936

Semmering, 1937

El gran torneo AVRO

La Olimpiada de Buenos Aires

 

11     HA ESTALLADO LA PAZ

         El Campeonato Absoluto de la URSS

Torneos en la Europa ocupada

         Los que la guerra se llevó

         El match por radio EEUU-URSS

Otros eventos

Últimos días de Alekhine

 

12     BOTVINNIK, CAMPEÓN DEL MUNDO

         La FIDE toma el mando

Memorial Staunton. Groninga, 1946

Memorial Treybal. Praga, 1946

URSS vs EEUU, 1946

El Campeonato Mundial de 1948

La Olimpiada de Dubrovnik

 

13     EL HOMBRE QUE PUDO SER REY

         David Bronstein

Moscú vs Praga

El primer Torneo Interzonal

Isaak Boleslavsky

La conspiración de Budapest

Botvinnik vs Bronstein

El récord de Kotov

América, América: Najdorf vs Reshevsky

 

14     LA UNIÓN SOVIÉTICA DEBUTA EN LAS OLIMPIADAS

         El desembarco de Helsinki

En la Venecia del Norte

Moscú, 1956

800 años de la capital de Baviera

 

15     SMYSLOV Y LA ERA BOTVINNIK

         Un ajedrecista alabado por Alekhine

Estrellas de los años cincuenta

Zurich, 1953, Candidatos

El Campeonato Mundial de 1954

Gira de la selección soviética

Amsterdam, 1956, Candidatos

Smyslov, campeón del mundo

Botvinnik recupera la corona

 

16     TAL, EL TERRORISTA DEL TABLERO

         El prodigio de Riga

Primeros éxitos

Campeón de la URSS por partida doble

El trapecista sin red

El Interzonal de Portoroz

Yugoslavia, 1959, Candidatos

Botvinnik vs Tal, 1960

Olimpiada de Leipzig

 

 

Índice de partidas y posiciones

Índice descriptivo de aperturas

Índice codificado de aperturas

 

 

 

Prólogo

 

EL SIGLO QUE SE FUE

 

 

Es el siglo más violento y destructivo

de la historia, pero también el más rico

en descubrimientos científicos y

tecnológicos, y el que más movimientos

artísticos produjo.

YEHUDI MENUHIN

 

 

El ajedrez no es un universo paralelo, ni está encerrado en una burbuja.

El ajedrez es una de las manifestaciones más hermosas  del juego que nos ha dado la vida y en ella, en el mundo, se inscriben su quehacer y su historia.

Los ajedrecistas sienten, aman, son felices o infelices, sufren enfermedades y decepciones y, a veces, tienen éxito ante el tablero y en su vida personal, es decir, como todo el mundo. Esto subraya el carácter humano del ajedrez, esa maravillosa lucha intelectual.

En plena pandemia del coronavirus, en la que la humanidad trata de sobrevivir a una peste negra futurista vivida en el presente, el superhombre de Nietzsche se ha convertido en una hormiga asustada.

Este mapa de los principales acontecimientos ajedrecísticos en el más violento de los siglos se ha ido forjando conforme al proverbio laosiano “hoy tejemos y mañana tejeremos”, con la paciente minuciosidad con que la araña teje su tela o su red. Probablemente habrá omisiones, porque no se nos ha dado el don de la omnisapiencia y porque los seres humanos estamos fatalmente limitados. Recopilar y sintetizar los hechos y eventos más importantes del ajedrez en el siglo pasado es tarea hercúlea que ha estado a punto de aplastarnos.

El libro no es sólo un relato: es también un homenaje a los intérpretes y protagonistas de esos hechos, los jugadores de ajedrez, cuyos principales buscadores del oro ajedrecístico y magos del tablero arlequinado, han impreso en letra de fuego su huella en la historia del rey de los juegos, a lo largo y ancho del siglo veinte. No todos son héroes. Como en la vida, también hay jugadores de segunda fila y antihéroes, algunos de los cuales nos han dejado creaciones estelares y memorables. Así es el mundo y así es la naturaleza humana en su complejidad e interacción dialéctica.

Que juguemos en presencia de nuestros rivales o por los caminos astrales de Internet, nada podrá parar al ajedrez mientras la humanidad siga en pie. Disfrutar del rey de los juegos es un placer de dioses que alguien puso al alcance de los humanos. Las sutilezas  de una maniobra lógica con que se gana un difícil final de torres, una ocurrencia paradójica en la apertura, una maravillosa combinación o salvar la partida en posición aparentemente desesperada son, en cierto modo, revelaciones creativas, epifanías que nos teletransportan al país de la felicidad.

Como debería ser obvio, he procurado que la narración de los hechos ajedrecísticos fuese lo más objetiva posible, mientras que la selección o mención ocasional de acontecimientos históricos, científicos o socioculturales tiene un carácter mucho más subjetivo y personal, de modo que se habrán quedado fuera numerosos eventos de importancia. Sólo son apuntes o pinceladas de contexto para situar el acaecer ajedrecístico en el teatro de la realidad global y como tales hay que considerarlos.

El ajedrez es vida, el ajedrez es mundo y sus piezas, esos seres de madera en apariencia inanimados, se movilizan y disponen a la acción tan pronto como entran en contacto con nuestra mente… Se le ha llamado el juego eterno porque, como en el mito de Sísifo, siempre se vuelve, en un perpetuo retorno, a la mágica posición inicial, en la que las piezas, dispuestas en orden de combate, entablan, una y otra vez, una lucha interminable de poder a poder entre dos inteligencias y dos voluntades.

El siglo veinte se ha ido para no volver. Pero sus grandes acontecimientos en el tablero escaqueado merecen ser rescatados y valorados, en lo que ha sido, a la vez, el peor y el mejor de todos los tiempos.

Ahora bien, ¿es el jugador un pequeño dios que decide el destino de sus piezas? Como en un relato de Bioy Casares, es posible que no seamos sino proyecciones de nosotros mismos y que tal vez nuestro libre albedrío no sea más que la ilusión de que habló, en uno de sus hermosos poemas, Jorge Luis Borges, sugiriendo que aunque sea el jugador quien mueve las piezas, quizá esté siendo movido, a su vez, por dioses o entes superiores.

Después de todo, y como sugiere la física cuántica, tal vez el universo entero no sea más que un holograma y nosotros simples proyecciones mentales que  viajamos, en un mundo caótico e incierto, hacia tiempos que desearíamos mejores, con fe y esperanza en el futuro de la humanidad.

Hoy jugamos al ajedrez.

Mañana jugaremos al ajedrez.

 

Antonio Gude

 

 

 

1 comentario

  1. Jose 17:28, septiembre 24, 2021

    No estaría de más que se pudiese acceder a algunas pocas páginas del libro para poder ver cómo es.