literatura, julio 8, 2013

FRIDA Y TROTSKY

FRIDA KAHLO (1907-1954), esposa del muralista Diego Rivera, fue ella misma pintora de fuerte personalidad artística. De joven sufrió un trágico accidente, que le dejó el cuerpo destrozado, y cuyas secuelas convertirían el resto de su breve existencia en un auténtico calvario.
Poco después de su llegada a México, en enero de 1937, Trotsky (de 58 años) inició una relación erótica con Frida (de apenas 30), forzosamente claustrofóbica y asfixiante, puesto que ambos vivían en la ‘casa azul’ de la familia Kahlo, en Coyoacán. Trotsky deslizaba para ella cartas de amor entre las páginas de los libros que le recomendaba. Natalia (la esposa de Trotsky), que percibía la mutua atracción y los juegos de los amantes, fue presa de los celos y, más tarde, llegaría a mutilar la imagen de Frida en las fotos de grupo. En el verano de ese mismo año, Frida y Trotsky dieron por concluida su tormentosa relación, de la que Diego Rivera sólo se enteró cuando ya había finalizado. ¿Fue, tal vez, ese el motivo, o uno de los motivos de su ruptura con Trotsky?
Uno de sus últimos amantes le preguntó a Kahlo si había conocido a alguien que le hubiese impresionado profundamente, y su respuesta fue: «No, nadie, ni los aristócratas, ni los grandes industriales, ni las celebridades del arte o de la política. Ni Rockefeller, ni Dos Passos, ni Steinbeck… Ah, sí, un hombre me impresionó de verdad, me pareció excepcional hasta el fondo del alma: Trotsky.»
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