Ya he hablado en este blog de algunos disparates de traducción relacionados con el ajedrez y el cine.
Hoy, en Babelia, el suplemento cultural de ‘El País’, la escritora Laura Freixas nos hace partícipes de algunas bastante llamativas. En un libro se comenta, por ejemplo, que el joven autor Hervé Guibert, «tenía un periódico», lo cual debe ser un suceso extraordinario. Si nos imaginamos que el original dice «il tenait un journal», la traducción correcta debería ser que «llevaba un diario».
Hay una colección de libros para jóvenes con el título genérico ‘Imagen descubierta del mundo’. Qué absurdo, si pensamos que la colección original francesa se llama ‘Découverte du monde’, es decir, «descubrimiento del mundo».
Pero la perla mejor cultivada se produce con la traducción de un libro de Martin Amis, cuya versión española dice, literalmente: «los enanos suizos tienen una mentalidad demasiado cívica para salir en enjambre o clavar el aguijón». ¿Enjambre, aguijón, tratándose de enanos? ¿Es que en otros lugares sí lo hacen? ¿Es una alegoría porno? La cosa queda clara si el sustantivo original inglés es midget, cuya segunda acepción es mosquito.
No podemos asombrarnos ya de nada, en materia de textos e impresiones. Claro que si tenemos en cuenta las míseras tarifas de traducción, puede entenderse algo mejor que quienes a veces asumen ese trabajo no estén cualificados para el mismo.
Una biografía de Albert Camus, cuyo traductor era un autor consagrado y ganó por ese trabajo el premio nacional de traducción, vertió al castellano la expresión «chiens écrasés» (para referirse al trabajo que en una época hacía Camus en un periódico) como que escribía sobre «perros aplastados», cuando esa es la expresión precisa para «crónicas de sucesos.»
Claro que quien esté libre de culpa…
Antonio Gude 08:10, julio 24, 2011
Gracias por el artículo, Jairo. Realmente, podrían escribirse varios libros sobre errores de traducción, reales y apócrifos. Muchas veces, más que trascendetales, son irrisorios, ridículos y mueven a compasión. Pero lo cierto es que es una pena. Saludos.
Anonymous 15:30, julio 23, 2011
Mis respetos,Antonio
Al respecto, te adjunto este artículo
¿Cuánto cuesta una mala traducción?
Por: Celia Rico Pérez Profesora titular del Departamento de Traducción, Interpretación y Lenguas Aplicadas de la Universidad Europea de Madrid http://www.uem.es/web/fil/ .
Circula por Internet una leyenda que dice que «la segunda bomba atómica lanzada sobre Nagasaki fue el resultado de un error de traducción, que cuando EE.UU. exigió la rendición total e incondicional de Japón después de la primera bomba en Hiroshima, el emperador dijo que sí se rendirían, pero la traducción le llegó al Sr. Truman con respuesta negativa».
Independientemente de la veracidad de esta historia, sí es cierto, sin embargo, que un error de traducción en las declaraciones del secretario de Estado de EE.UU., Donald Rumsfeld, convirtió una referencia a España como ejemplo del interés de los terroristas por atacar a los países occidentales, en una amenaza directa a nuestro país. ¡Y qué decir del «error lingüístico» que permitió hace algunos años que la Comisión Europea aprobara la patente para clonar células humanas!
Cuando algo así sucede, inmediatamente nos preguntamos ¿quién hay detrás de esa traducción y cómo es posible que un error de tal magnitud se haya producido? Luego, seguimos con nuestra vida cotidiana porque, al fin y al cabo, la responsabilidad de las relaciones diplomáticas no es nuestra, ni estamos pensando en clonar seres humanos.
Ahora bien, ¿se ha preguntado alguna vez quién hay detrás de las traducciones que encarga para su empresa? ¿Se ha planteado cuál está siendo el efecto de la traducción de su web al inglés en el número de visitas? Es más, ¿por qué no termina de entender este fax urgente que ha mandado traducir del inglés al castellano?
El encargo de traducción
Traducir no es una tarea trivial. Se requiere una formación específica y suficiente experiencia como para enfrentarse con profesionalidad a un documento que el cliente entregue manuscrito, en una focotocopia, en un CD-Rom, en formato html, en pdf, o en una cinta de vídeo. Y sobre temas tan diversos como el márketing, la informática, la medicina, la economía, las relaciones públicas… ¿Y si quiero traducir mi base de datos de 300MB? Por supuesto, también.
La cuestión es que cuando usted realiza el encargo de traducción, básicamente le preocupan tres cosas: que no sea cara, que tenga la máxima calidad y que se la entreguen rápidamente. Conseguir las tres cosas a la vez es prácticamente imposible pero lo olvidamos cuando el tiempo apremia, es decir, casi siempre. Así, por falta de tiempo para buscar y contratar un servicio profesional, o quizá porque piense que de todos modos para traducir este correo electrónico tampoco hace falta saber mucho alemán, acaba por arriesgarse a que la bomba atómica caiga directamente en su oficina.
Un par de consejos (o tres)
• Intente, en la medida de lo posible, planificar las necesidades de traducción de su empresa.
• Negocie con una agencia de traducción, o con un traductor autónomo de demostrada experiencia, un contrato corporativo que le permita hacer encargos de traducción a la medida de su empresa (tanto para grandes volúmenes de texto, como para una carta urgente, o una traducción de fin de semana).
• Pregunte a su traductor profesional o a su agencia de confianza si utiliza alguna herramienta informática de ayuda a la traducción y para qué tipo de textos. Aproveche entonces las ventajas de rapidez y precio que estos programas le ofrecen, siempre que su texto lo permita. Si no, olvídese de la traducción automática.
• Asegúrese de que en el presupuesto de traducción se incluye la revisión y edición del texto, así como la comprobación de que el software funciona como debe (si se trata de la traducción de un programa informático) o de que el diseño original de su web se mantiene en la versión traducida.
Anonymous 15:27, julio 23, 2011
Mis Respetos Antonio:
Al respecto, te adjunto este artículo
¿Cuánto cuesta una mala traducción?
Por: Celia Rico Pérez Profesora titular del Departamento de Traducción, Interpretación y Lenguas Aplicadas de la Universidad Europea de Madrid http://www.uem.es/web/fil/ .
Circula por Internet una leyenda que dice que «la segunda bomba atómica lanzada sobre Nagasaki fue el resultado de un error de traducción, que cuando EE.UU. exigió la rendición total e incondicional de Japón después de la primera bomba en Hiroshima, el emperador dijo que sí se rendirían, pero la traducción le llegó al Sr. Truman con respuesta negativa».
Independientemente de la veracidad de esta historia, sí es cierto, sin embargo, que un error de traducción en las declaraciones del secretario de Estado de EE.UU., Donald Rumsfeld, convirtió una referencia a España como ejemplo del interés de los terroristas por atacar a los países occidentales, en una amenaza directa a nuestro país. ¡Y qué decir del «error lingüístico» que permitió hace algunos años que la Comisión Europea aprobara la patente para clonar células humanas!
Cuando algo así sucede, inmediatamente nos preguntamos ¿quién hay detrás de esa traducción y cómo es posible que un error de tal magnitud se haya producido? Luego, seguimos con nuestra vida cotidiana porque, al fin y al cabo, la responsabilidad de las relaciones diplomáticas no es nuestra, ni estamos pensando en clonar seres humanos.
Ahora bien, ¿se ha preguntado alguna vez quién hay detrás de las traducciones que encarga para su empresa? ¿Se ha planteado cuál está siendo el efecto de la traducción de su web al inglés en el número de visitas? Es más, ¿por qué no termina de entender este fax urgente que ha mandado traducir del inglés al castellano?
El encargo de traducción
Traducir no es una tarea trivial. Se requiere una formación específica y suficiente experiencia como para enfrentarse con profesionalidad a un documento que el cliente entregue manuscrito, en una focotocopia, en un CD-Rom, en formato html, en pdf, o en una cinta de vídeo. Y sobre temas tan diversos como el márketing, la informática, la medicina, la economía, las relaciones públicas… ¿Y si quiero traducir mi base de datos de 300MB? Por supuesto, también.
La cuestión es que cuando usted realiza el encargo de traducción, básicamente le preocupan tres cosas: que no sea cara, que tenga la máxima calidad y que se la entreguen rápidamente. Conseguir las tres cosas a la vez es prácticamente imposible pero lo olvidamos cuando el tiempo apremia, es decir, casi siempre. Así, por falta de tiempo para buscar y contratar un servicio profesional, o quizá porque piense que de todos modos para traducir este correo electrónico tampoco hace falta saber mucho alemán, acaba por arriesgarse a que la bomba atómica caiga directamente en su oficina.
Un par de consejos (o tres)
• Intente, en la medida de lo posible, planificar las necesidades de traducción de su empresa.
• Negocie con una agencia de traducción, o con un traductor autónomo de demostrada experiencia, un contrato corporativo que le permita hacer encargos de traducción a la medida de su empresa (tanto para grandes volúmenes de texto, como para una carta urgente, o una traducción de fin de semana).
• Pregunte a su traductor profesional o a su agencia de confianza si utiliza alguna herramienta informática de ayuda a la traducción y para qué tipo de textos. Aproveche entonces las ventajas de rapidez y precio que estos programas le ofrecen, siempre que su texto lo permita. Si no, olvídese de la traducción automática.
• Asegúrese de que en el presupuesto de traducción se incluye la revisión y edición del texto, así como la comprobación de que el software funciona como debe (si se trata de la traducción de un programa informático) o de que el diseño original de su web se mantiene en la versión traducida.