ajedrez, diciembre 15, 2010

Richard Guerrero y sus 500 combinaciones

Rescatar joyas del olvido, desenterrar tesoros ocultos o semiocultos es tarea más que encomiable.
Si hablamos de combinaciones del siglo XIX, ajedrez desprestigiado y sin ‘glamour’ entre la elite y sus acólitos, viene a ser empresa tan romántica como el ajedrez que se trata de rescatar.
Seleccionar entre todo el ajedrez de un siglo 500 combinaciones (¡las mejores!) tiene un mérito enorme: refleja pasión por el ajedrez, un interés exclusivamente basado en recuperar belleza ajedrecística y hacer partícipes a los demás, a los lectores.
Un siglo es un siglo, y aunque entonces no se jugase ni la centésima parte de las partidas que hoy se juegan, siguen siendo cien años en los que indagar, procurando ser selectivo y no dejarse nada en el tintero.
El autor no se ha dejado nada y, junto con soluciones precisas y un buen índice de autores, nos ha dejado fotografías o ilustraciones de los protagonistas.
Por otro lado, el solo hecho de conseguir publicar un libro de historia del ajedrez (aunque sea con contenido técnico atractivo) es otro mérito imputable al autor.
La única crítica que yo podría hacer a ese libro es minúscula, a saber, las partidas apócrifas jugadas por Napoleón (con Mme de Rémusat y el general Bertrand) que, a estas alturas, sabemos que nunca llegaron a jugarse y fueron un divertimento de Saint-Amant, en una triquiñuela que inspiró a otros intoxicadores, que componen partidas o problemas atribuyéndoselos a personajes famosos. Es una forma de buscar notoriedad y parece que en este terreno, Francia se lleva la palma, pues el más conocido de esos intoxicadores también es francés.
Pero eso no tiene importancia porque las posiciones, en definitiva, son interesantes e instructivas.
Si no he contado mal, Anderssen tiene en el libro 43 combinaciones, Morphy 27, Steinitz 41, Zukertort 24, Chigorin 15, Pillsbury 14…
Ahora, cuando quiera buscar una combinación del siglo XIX ya tengo mi libro de cabecera, sin necesidad de recurrir a enciclopedias y confusos manuales, entre todos los cuales sólo reuniría unas docenas, sin seguridad de encontrar la que busco, o bien perderme en la alternativa de buscar un aguja en un pajar, como es «peinar» una base de datos, en la que, a priori, nadie te dice dónde está el tesoro.
Muchas gracias, Richard, por este libro, que es un auténtico regalo.

500 COMBINACIONES DEL SIGLO XIX
Richard Guerrero
Editorial Paidotribo, 2006
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