37 AÑOS, 37 PREGUNTAS
A su paso por Madrid, donde disputó varias exhibiciones de simultáneas, el subcampeón mundial tuvo la deferencia de concedernos una extensa entrevista en exclusiva, pues Karpov se prodiga poco con la prensa especializada. La entrevista tuvo lugar el 4 de octubre y el diálogo se mantuvo en inglés, idioma en el que Karpov se expresa con absoluta fluidez.
Habíamos advertido a Karpov de que la entrevista sería extensa, pero cuando acudió a la cita, le amenazamos con 37 preguntas. Su reacción fue cortésmente negativa: “Muchas. Demasiadas.” Comoquiera que fuese, estábamos decididos en el empeño de “colocárselas” todas. Comenzamos.
Síntesis de una carrera
1
Retrocedamos veinte años. Tenía usted 16 años cuando se proclamó Campeón Juvenil de Europa, en Groninga. En 1969, Estocolmo, se proclamó Campeón Mundial Juvenil, con tres puntos de ventaja sobre Adorján y Urzica…
¿Fueron tres puntos?
Sí, usted consiguió 10 puntos, por 7 de los dos citados.
Ah, sí, cierto.
El GM Furman escribió por entonces un artículo titulado Hemos esperado catorce años por este día, naturalmente haciendo referencia a la última ocasión en que un junior soviético se había hecho con el título mundial (Spassky, en Amberes, 1955). ¿Qué emociones o impresiones recuerda haber sentido entonces?
(Karpov se ríe tranquilamente. Sus gestos son suaves y controlados, pero habla con rapidez.)
En Groninga fue magnífico, por supuesto, aunque un tanto inesperado. Naturalmente, yo me consideraba uno de los mejores, pero… era mi primera competición con juniors de otros países y, si bien en la URSS estaba surgiendo un fuerte contingente de juveniles (como Vaganian y Shteinberg, uno de los cuales ya había vencido en Groninga)… Además, Groninga por aquel entonces no tenía un buen sistema… Ya tenían el sistema suizo, pero sólo para la fase previa, y luego una final por liga, pero con muy pocos jugadores, de modo que no podías reaccionar si tenías un mal resultado.
Pero debió ser usted muy feliz…
En Groninga todo fue muy bien, pero en Estocolmo estaba muy nervioso, debido a la fase previa en la que acumulé gran cantidad de tensión… Estaba muy nervioso, y debo decir que tuve suerte de clasificarme.
Pero jugó usted espléndidamente en la fase final.
Sí, en la final sí. El clasificarme fue como liberarme de un gran peso. Desapareció la tensión y comencé a jugar libremente. Pero mi fuerza de juego ya era entonces muy grande.
2
Poco después, ganó usted la semifinal de Kuibishev (1970) del Campeonato Soviético, pero para el público occidental sólo comenzó Karpov a ser conocido a raíz del torneo de Caracas del mismo año, un torneo internacional con muchos jugadores famosos (Stein, Ivkov, Benko, Panno, Kavalek, Parma) y donde usted compartió el cuarto puesto, con sólo dos derrotas. Además, era su primera tentativa de obtener la norma de GM ¡y la consiguió al primer intento!
Tuve muy poca suerte en aquel torneo.
¿Perdón?
(Karpov se ríe con cierta tristeza, comprendiendo mi incredulidad).
Sí, fui muy desafortunado allí, probablemente a causa de mi pequeña experiencia en torneos de ese calibre. Ahora, o incluso un año o dos más tarde, no hubiera tenido el menor problema para conseguir el primer puesto. Comencé el torneo muy bien, jugando varias partidas excelentes como, por ejemplo, contra Parma o contra O’Kelly. Se me escapó la victoria contra Bisguier, pero con todo tenía 6 puntos de 7 posibles, cuando perdí con Ivkov una partida que se decidió por mi forma, o mi falta de forma, e incluso hoy no puedo entender cómo perdí aquella partida, puesto que tenía una posición completamente ganada, e Ivkov sólo tenía un minuto para quince jugadas. Sin embargo, ¡conseguí perderla!
(Karpov se ríe con cierta ironía, como habiendo asumido contra su razón, la derrota).
Después de esto, decidí jugar para conseguir la norma, pero casi pierdo con Panno, con blancas, e inmediatamente perdí con Kavalek. ¡Qué tres partidas en serie, qué desastre! Así que, como decía, decidí jugar para la norma, para lo que necesitaba tres tablas y ganar a tres jugadores locales. No, dos jugadores locales y un maestro internacional, y al final lo logré.
3
Su primer Campeonato de la URSS fue en Riga, 1970, donde finalizó usted sexto…
No, si no recuerdo mal compartí…
…el quinto puesto.
Sí, quinto/séptimo.
El Campeonato fue ganado por Korchnoi, en una extraordinaria actuación, pero su primer gran éxito probablemente fue en el Interzonal de Leningrado, en 1973, en el que compartió el primer puesto con Korchnoi.
No, no, no. (Karpov se ha molestado un poco por lo que hemos omitido). Mi primer gran éxito fue en el torneo internacional de Moscú, 1971, donde compartí el primer lugar con Stein. Fue el torneo más importante de aquellos años.
Ah, sí, un torneo muy importante, ciertamente.
4
¿Qué tipo de planes o de objetivos tenía usted in mente después del Interzonal?, ¿creía que tenía posibilidades de imponerse a los demás candidatos y jugar con Fischer el match por el título mundial?
No, por aquel tiempo no pensaba que tuviese posibilidades de jugar con Fischer, debido a…
¿Spassky?
Sí, sobre todo a causa de Spassky. Lo veía como un jugador de gran experiencia y además sentía gran respeto por él, y aún hoy sigo sintiéndolo, porque lo considero uno de los mejores ajedrecistas de todos los tiempos.
En una entrevista de hace años dijo que Spassky le resultaba uno de los adversarios más difíciles.
No… pero no en el sentido de que su juego me plantease grandes obstáculos. Sabe, Spassky tiene un estilo muy interesante, pero de ningún modo es ese ajedrez pesado de un Petrosian, ya que Spassky juega con naturalidad, con elegancia, y permite jugar también a sus rivales. Petrosian, en cambio, deja muy pocas posibilidades de abrir la partida. Spassky tenía un gran talento y entonces lo único que pensaba era que…
…¿que había que jugar?
Eso es. Había que jugar y ya veríamos… Sin embargo, vencí a Spassky y adquirí confianza en mí mismo.
¡No me extraña!
(Karpov se ríe con una risa controlada, no agresiva.)
5
Entretanto, usted había ganado diversos torneos internacionales de importancia, como Hastings (1972), San Antonio (1972) y Madrid (1973), pero también tomó parte en olimpiadas. En Skopje (1972) fue incluido en el equipo soviético como primer reserva, ganando el primer premio en su tablero, con el 86% de la puntuación. Sólo Tal le superó en el equipo de la URSS. Pero Niza (1974) debe tener aún un mejor recuerdo para usted, ya que allí defendió el primer tablero de su país y obtuvo el mejor resultado individual.
Sí, exacto. Nuestro equipo ganó la medalla de oro y yo gané el premio al mejor primer tablero, con el 85,7% de la puntuación.
6
¿Qué opinaban los colegas de su país? ¿Lo veían ya como un futuro campeón del mundo?
No, ya por… debe usted tener presente el torneo de Moscú ’71. Cuando gané ese torneo, la opinión general era que… De hecho, quién no había jugado allí, Larsen no había jugado. Sólo tres grandes maestros de talla no habían jugado: Larsen, Fischer y Portisch.
Y participaron dieciocho grandes maestros.
Sí. Jugaron Spassky, Stein, Savon, Korchnoi, los mejores… Petrosian, Smyslov, Bronstein, Tal. Y en ese momento Botvinnik dijo de mí que “era una gran estrella y un futuro campeón del mundo”.
7
En 1974 dejó usted fuera de combate a Polugaievsky, Spassky y Korchnoi. En este último match Karpov ganó, entre otras, la notable segunda partida, contra un Dragón en la Siciliana, y su jugada 16.Ìde2! recorre el mundo como una sorprendente novedad teórica. ¿Sigue usted pensando que las blancas juegan y ganan al Dragón? ¿O sólo Karpov juega y gana contra esa variante?
(El subcampeón del mundo sonríe de modo intenso. Una sonrisa atractiva y, al mismo tiempo, natural y recogida.)
No sé, pero en mis encuentros con el Dragón, creo que sólo he hecho unas tablas, de un total de quince o dieciséis partidas. La jugada que usted menciona fue incubada durante mucho tiempo, porque pensamos que Korchnoi podría jugar el Dragón. En cualquier caso, la variante es muy complicada, muy aguda, pero siempre he tenido la impresión de que las blancas tienen mejores posibilidades.
Parasicología
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El resto de su carrera es bien conocida: se le declara campeón del mundo, por incomparecencia de Fischer, lo que entristece al público mundial, que esperaba ansiosamente el match. Siguen otros matches con Korchnoi y Kasparov… A lo largo de todos estos matches hay un factor extradeportivo que ha justificado ríos de tinta en la prensa: la parasicología. ¿Cómo resumiría usted lo que ha pasado en este terreno, desde la aparición, en Baguio City, de los Ananda Marga, etc., hasta Dadachev? ¿Es usted supersticioso?
No demasiado…
(Karpov parece sincero: dice esto como levemente cogido en falta, pero lo dice.)
¿Pero sí un poco?
Quizá un poco menos de lo que lo es una persona corriente. Creo que la parasicología llega con Dadachev. Antes fue simplemente… Por ejemplo, mi médico era un científico y no tenía ningún conocimiento de parasicología, puesto que, como usted sabe, hay mucha diferencia entre ser un especialista en psicología y ser un parasicólogo, pero Korchnoi dijo entonces que iba a buscarse algunos asesores en ese terreno y así surgieron. Pero eran unos aficionados. Mientras que Dadachev es un famoso parasicólogo.
Perdón. ¿Cuál es el nombre de su médico?
Zujar. Dadachev, pues, fue considerado el número uno de la parasicología en el congreso de Praga, en 1973.
El espíritu de mi pregunta era: ¿qué hay de real en todo ello?
No lo sé. Es mejor que pregunte a Kasparov o Dadachev. Yo no tengo nada que ver con Dadachev.
El Mundial de Sevilla
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Llegamos así, a Sevilla, donde tras la penúltima partida, nadie (ni siquiera Kasparov) creía poder evitar su triunfo final en el match (yo mismo aposté con mis amigos en ese sentido). ¿Qué sucedió o, más precisamente, cuándo comenzó usted a sentir que iba a perder esa última y fatal partida?
No sé lo que sucedió, pero lo cierto es que no pude jugar esa partida. Perdí la concentración, pero de hecho no había razones para entrar en apuros de tiempo. La partida no era complicada, pero no sé por qué necesité quince minutos para encontrar una jugada sencilla, y esto me hizo entrar en apuros de reloj. Vi la jugada, pero no sé por qué… Es un misterio.
¿Cuál era esa jugada?
33…Ìc5. Esto me hubiera dado el campeonato mundial y probablemente habría ganado la partida.
10
Debe haber sufrido usted un enorme disgusto en ese momento. Debo decirle lo siguiente: el público español que pudo seguir en directo la partida por TV, quedó muy sorprendido por la entereza de que hizo gala usted, al afrontar el post-mortem, pese al tremendo golpe mortal que acababa de sufrir.
Muchas gracias.
(Karpov mira fijamente. Parece querer medir la dosis de franqueza.)
Kasparov y el Campeonato Soviético
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¿Cómo ve usted la evolución de Gary Kasparov, no sólo como ajedrecista, sino también como ser humano?
Como jugador, es un gran jugador. Consiguió el campeonato mundial, aunque, por supuesto, yo tuve posibilidades, muchas posibilidades de arrebatarle el título, pero en fin, sigue siendo el campeón del mundo y eso es un hecho. Pero como ser humano no puedo sentir respeto por él en absoluto, pues considero que se comporta muy incorrectamente y, por lo que he podido observar –y tengo además pruebas– intenta ganar, cómo decirlo… por cualquier medio, tratando de influenciar a sus oponentes. Esto no me gusta, como tampoco me gusta la situación que ha creado en el mundo del ajedrez. Por supuesto, podemos luchar todo lo que haga falta en el tablero, pero no es preciso buscar esta estúpida situación en la que el mundo del ajedrez está completamente dividido en dos campos, casi enemigos.
¿Cómo puede afectar al juego (en el plano estrictamente psicológico) el enfrentamiento, en lucha por el máximo título mundial, con la misma persona, una y otra vez? ¿No ve usted a Kasparov como una suerte de “bestia negra”?
No, no. (Karpov se ríe de buena gana.) Por supuesto, es un poco aburrido jugar siempre con el mismo adversario, pero ¡creo que Kasparov está bastante más aburrido que yo!
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En el último Campeonato Soviético Kasparov y usted compartieron el primer puesto, con 1,5 punto de ventaja sobre Yusupov y Salov, entablando su propia partida, lo que (en conexión con los torneos de Bruselas, Amsterdam, Belfort y Tilburg) muestra claramente que ambos son muy superiores al resto de los grandes maestros, pero ¿asume usted que Kasparov partía como favorito?
¿Lo dice usted porque ganó las dos primeras partidas del Campeonato?
No. Antes de comenzar el Campeonato.
Antes del comienzo, yo no lo consideraba el favorito.
Usted no, pero sí el público.
Sí, sí. El público, sí. Creo que el público ha razonado de forma equívoca, que hay un malentendido de tipo técnico, en relación con los torneos que precedieron al Campeonato. Por ejemplo, no creo que Kasparov haya jugado bien en Amsterdam. Sin embargo, ganó, con 2,5 puntos de ventaja, lo que indujo a creer a la gente que su superioridad había sido enorme. En una de nuestras partidas creo que pude ganar dieciocho veces, pero perdí. Esto hizo que adquiriese una ventaja de dos puntos: uno el que me ganó, y otro el que perdí yo. De modo que esta partida cambió el rumbo del torneo, porque a la ronda siguiente Timman intentó, con gran empeño, ganar a Kasparov, arriesgándose mucho, y acabó perdiendo. Así que todo el torneo tuvo un desarrollo extraño… pero claro, puesto que Kasparov consiguió 2,5 puntos de ventaja, todo el mundo sacó sus conclusiones.
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¿Pensaba usted ganar el Campeonato de la URSS?
Sí. Estaba en muy buena forma. De hecho, jugué magníficas partidas, como, por ejemplo, contra Yusupov, una partida que puede aspirar a la mejor del año.
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¿Podría usted resumir la discusión originada para resolver el empate final: quiénes participaron en la discusión y cuál fue la decisión adoptada? También quisiéramos saber si el empate final no estaba contemplado en el Reglamento del Campeonato.
El asunto tiene muchas vueltas. En primer lugar, sí estaba en el Reglamento. Las reglas decían que en caso de empate en el primer puesto, éste debería resolverse mediante un match de cuatro partidas. Sin embargo, durante el Campeonato, Botvinnik decidió cambiar las reglas acerca de este match. Ahora bien, cuando me enseñaron las modificaciones… No, antes, antes (Se ve que Karpov quiere explicar meticulosamente todos los pormenores: se aplica en la descripción.) debo decir que ningún match de desempate ha sido jugado anteriormente, de forma inmediata al final del Campeonato. No hay por qué apresurarse. Incluso antes del Campeonato manifesté mi opinión de que era estúpido aceptar la disputa inmediata de un match, pero, en fin, no aceptaron mi opinión, allá ellos. Pero entonces Botvinnik me muestra los cambios y yo estimo que no tengo por qué aceptarlos, y sigo pensando así, que no tengo por qué disputar un match inmediatamente después de finalizado el Campeonato. Botvinnik me dice entonces: “Pero la mayoría de los jugadores los han aceptado”. El sentirme presionado, pensé que con mayor razón no debería aceptar o decidir en aquel momento, con el torneo en marcha. El razonamiento, por otro lado, era sencillo: nadie me garantiza, para empezar, que yo vaya a finalizar primero empatado, o que yo vaya a ganar, o que nadie vaya a empatar siquiera el primer puesto, e incluso en este último caso, si otros empatan en el primer puesto, qué me puede importar a mí que disputen o no un match inmediatamente. ¡Que hagan lo que quieran! Pero si el caso me concierne, entonces no acepto jugasr el match con las nuevas reglas. Desafortunadamente, el Campeonato finaliza con el empate entre Kasparov y yo. ¿Qué sucede? En la ceremonia de clausura volví a decir que no me gustaba jugar inmediatamente. Kasparov conocía mi posición y siguió insistiendo en que había que jugar a renglón seguido. Entonces Botvinnik me envía un ultimátum, según el cual debía decidir a la mañana siguiente, si jugaba o no. De modo que le envié una carta oficial diciendo que no estaba a favor de jugar un match, pero puesto que ya lo habían declarado así a la prensa, estaba dispuesto a jugarlo, pero bajo las antiguas reglas, dado que las nuevas se habían introducido con el Campeonato en marcha. Botvinnik recibió mi carta a las diez de la mañana y se la leyó a Kasparov por teléfono. Kasparov dijo que no podía aceptar los términos de mi carta y que proponía jugar un match a partir del 22 de agosto, pero se quedó pensando durante once horas y media exactamente. A las once y media de la noche le envió una carta oficial a Botvinnik, manifestando que jugaría el match, pero siguiendo las nuevas reglas. Esa es la historia. Botvinnik dijo que en tal situación era mejor no jugar el match, puesto que no había habido acuerdo mutuo. Pero la Federación decidió que había que jugar el match y nos daba de plazo hasta el 1º de octubre para decidir si aceptábamos o no jugarlo. Yo envié mi carta a la Federación, aceptando jugar el match, pero por lo que yo sé, hasta ayer (y ayer era 3 de octubre), Kasparov no había enviado carta alguna y ya se encontraba en Reikiavik.
¿De modo que esa es la situación actual?
Esa es la situación hasta hoy.
He oído que el match se disputaría a partir del 25 de diciembre.
Así es. Cierto.
¿Esa fecha la decidió la Federación?
Decisión federativa, sí. No quedan otros huecos en el calendario, si queremos jugar el match en este año. Kasparov está jugando ahora en Reikiavik. A continuación, viene la Olimpida, luego yo juego en México el Campeonato Mundial de ‘Active Chess’. No queda más tiempo.
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La Federación Soviética ha hecho muchos experimentos con el Campeonato Nacional, como las semifinales por sistema suizo (Otborochnyi). Ahora tenemos las semifinales, la Primera Liga y la Liga Superior, que es la auténtica final. ¿Está usted satisfecho con el actual sistema, o piensa que ya va siendo hora de que se modifique?
No, sigo pensando que mi posición es la misma al respecto. Creo que los mejores jugadores de cada país no deberian ser obligados a disputar el Campeonato Nacional, especialmente si se trata de campeones del mundo o de los mejores del mundo. Si juegas un torneo internacional, no estás obligado a ganarle a todo el mundo, pero si un campeón mundial juega el campeonato de su país, entonces tiene demasiada responsabilidad, en caso de no ganar…
Nada que ganar, mucho que perder.
Sí. Y, sin embargo, hay que tener mucho cuidado con los mejores. La cuestión radica en que muchas federaciones no entienden el ajedrez de élite, y no entienden tampoco que el ajedrez ha superado ampliamente el marco de las fronteras nacionales, porque lo cierto es que, desde hace veinte años, el ajedrez se ha apoderado del ámbito internacional, pero esta gente sigue pensando como en épocas anteriores.
La nueva ola
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En la URSS, a la generación de Kasparov, Ehlvest, Yusupov, Salov, etc., ha seguido lo que podríamos llamar “nueva ola”: Bareev, Jalifman, Gelfand, Smirin e Ivanchuk, por no mencionar a los aún más jóvenes, como Mijail Ulibin o Gata Kamsky.
(Serio y con energía): Dreev. Y Dreev.
Y también Dreev. ¿Ve usted a alguno de estos jugadores con posibilidades de alcanzar el título mundial, o de disputar el match por el título?
Veo muchas posibilidades…
(Se ríe un poco maliciosamente. Pequeña pausa. Se pone más serio).
Me gustaría señalar, no obstante, en primer lugar a Ivanchuk. Tiene un gran talento. Grandes condiciones, muchos conocimientos de ajedrez, de teoría, muy buena memoria. Su único punto débil es el sistema nervioso. Ahora bien, el sistema nervioso es un punto importante, que puede afectar significativamente a su capacidad ajedrecística.
¿No tiene confianza en sí mismo?
No, no. Simplemente, no puede controlarse durante el juego, de modo que debe hacer un esfuerzo por controlarse.
¿Autocontrol?
Sí, si lo soluciona, entonces será un gran jugador.
¿Cómo definiría su estilo: táctico, posicional…?
Yo diría que posee un estilo universal.
Active Chess
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¿Cuál es su opinión acerca del Active Chess? Como usted sabe, algunos importantes grandes maestros se oponen a su práctica, como, por ejemplo, Salov y Yusupov.
Y Beliavsky también. El ‘Active Chess’ puede hacer más popular al ajedrez, quizá no más popular generalmente hablando, pero sí al menos en televisión, puede facilitar las retransmisiones televisivas. Por otra parte, es muy atractivo, y aunque no puede reemplazar a nuestro ajedrez, al ajedrez de los torneos serios, no veo los grandes inconvenientes que ellos le ven. El problema real es que Yusupov y Beliavsky no juegan bien ajedrez rápido, sabe. Y, por ejemplo, Yusupov teme que el ajedrez rápido reemplace al ajedrez “normal”, o que, en todo caso, figura entre los diez primeros, probablemente piense que en ajedrez rápido sería como mucho el 50º, de modo que tiene miedo a perder su privilegiada posición, eso es todo.
Ajedrez y política
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¿Qué organismo toma las principales decisiones relativas al ajedrez en su país: la Federación Soviética o el Comité de Deportes (Goskomsport)?
La Federación. Sí, la Federación decide lo que hay que hacer y el Comité de Deportes simplemente se asegura de que se cumpla. Por supuesto, cuando surge el tema del poder, con empleados y funcionarios… porque la Federación es una organización social, mientras que el Goskomsport tiene gente con posiciones políticas, de modo que tienen la posibilidad de influir en decisiones, pero con todo la Federación es la responsable de lo que se hace en el ajedrez soviético.
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Todo el mundo ha hablado del fuerte respaldo político con que cuenta Karpov en la Unión Soviética, si bien casi nunca se ha precisado de forma clara (¿Komsomol? ¿PCUS? ¿Cargos políticos concretos?). Quizá no desee usted hablar de este asunto, pero mi pregunta es: ¿con qué tipo de apoyo político cuenta Kasparov en la URSS?
Bueno, durante nuestros matches él tuvo mayor apoyo político, debido a…
¿La Perestroika?
(Enérgicamente). No, no. Nada que ver con la perestroika. Su mayor protector es Aliev, que no tiene nada que ver con la perestroika…
Ésta era la segunda parte de la pregunta.
(Con ciderta vehemencia). Pero es lo más importante, porque Aliev, en nuestro país es el número uno en política deportiva.
¿No es contradictorio que precisamente Aliev haya sido uno de los grandes cargos defenestrados por la nueva línea?
Sí, sí, pero con todo Aliev, sabe, ha seguido teniendo posiciones hasta que fue cesado: en el 84, en el 85, en el 86, etc.
Pero, quiero decir, si Aliev no es un hombre de la perestroika, y Kasparov pretende ser un representante del cambio (ya sabe: “la perestroika la hemos hecho Gorbachov y yo”, Kasparov dixit), ¿cómo se cocina eso?
Sabe usted… nadie le daría a Kasparov vela en ese entierro, pero él recita al mundo esa cantinela, quizá considerando que si hay que hablar, mejor hablar fuera, donde nadie puede desmentirle. Esa es la cuestión.
(Karpov ha hablado en un tono un tanto cansino, como resignado a tener que aclarar lo evidente. Pero quizá haya contribuido a ello que llevamos 40 minutos de entrevista y ya haya mirado el reloj…)
La Copa del Mundo y la GMA
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¿Cuáles son sus perspectivas en la Copa del Mundo? ¿Se considera capaz de ganarla?
Sí. (Karpov se sorprende un poco de su tono tajante, pero se ratifica). Seguro.
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Puesto que estamos hablando de torneos de la GMA, ¿qué me dice de la intención de la GMA de asumir la organización del ciclo del campeonato mundial?
Creo que podemos hacerlo en el futuro, pero naturalmente debemos entender que la FIDE necesita ingresos y que, claro está, no podemos pretender hacernos con la mejor parte de la tarta y, al mismo tiempo, dejar que la FIDE haga el trabajo sucio, como la organización de todos los torneos selectivos que preceden al match por el Campeonato Mundial.
¿No cree que la GMA ha decepcionado al mundo del ajedrez, al cerrarse más y más en sus cuarteles de invierno, lo que, quizá, implica cerrar puertas al ajedrez, así como una lamentable falta de transparencia al celebrar sus reuniones a puerta cerrada?
Bueno, desde luego creo que debemos mejorar muchas cosas y yo mismo no estoy muy contento con la situación originada en Bruselas, puesto que de pasada puedo decir que hasta ahora no he recibido ningún beneficio de la GMA, organización a la que he aportado mi atención y mi tiempo. No puedo entender que pretendan echarme fuera de la organización, porque yo podría hacerlo de muy buen grado.
¿Está usted diciendo que dejará la GMA?
No, en la medida en que me sienta útil, pero no comprendo que alguien pueda situarse en la línea de Kasparov pretendiendo destruir… Creo que no entiende que desea a todo trance que yo quede fuera de la organización, pero que no entiende lo que eso significaría: destruiría completamente a la GMA, porque sólo seremos fuertes en la medida en que estemos unidos.
De analistas y entrenadores
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Regresando al pasado, ¿qué nos podría decir de su primer entrenador, el GM Semion Furman?
Era un gran teórico, un hombre del ajedrez… y estábamos muy unidos, muy unidos.
¿Le ayudó mucho?
Sí, me ayudó mucho. Nuestros caracteres eran muy similares, lo que contribuía mucho a nuestra relación. No sólo influyó significativamente en mi estilo, sino que, creo, también yo pude ayudarle a mejorar su fuerza de juego.
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¿Y acerca de su actual equipo de analistas, empezando por el GM Igor Zaitsev, es tan bueno como dicen?
(Piensa un segundo. Serio. Dice lo que piensa y no es fácil).
No en los últimos años. Antes era muy fuerte, pero ahora es un poco peor, más flojo como analista.
¿Más rutinario, quizá?
Ehh, quizá sí… quizá esté cansado.
Vida de familia
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La vida del trotamundos que es la del profesional del ajedrez no parece estar en buena relación teórica con el matrimonio. Algunos grandes maestros famosos han tenido problemas en ese sentido, como Spassky, Tal y muchos otros. Por el contrario, Botvinnik, Petrosian o Smyslov son la otra cara de la moneda, la estabilidad. ¿Ha contribuido su segundo matrimonio a aportarle estabilidad en su actividad ante el tablero?
Sí, estoy muy satisfecho con mi segundo matrimonio. Es evidente que cuando se dispone de cierto confort en tu vida, buena situación familiar… todo eso contribuye a ayudarte en gran medida.
Ha cambiado usted mucho de aspecto en los últimos tiempos: no sólo ha adquirido unos cuantos kilos, aunque dista mucho del peso ideal del GM Gufeld (Karpov ríe a carcajadas), sino que también se le ve más relajado, sonríe con más frecuencia en sus apariciones públicas.
Sí, sí, así es.
El pulso con Kasparov
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Viene usted de Tilburg, donde ha ganado de forma convincente, superando a Short en dos puntos y a Timman, por lo que parece que el juego de Karpov está perfectamente, pero ¿qué vaticina usted para el ciclo de Candidatos, cree que vencerá a sus oponentes?
Creo que sí. Yo mismo me pregunto cómo puedo mantener una buena forma tan prolongada, pero lo cierto es que me encuentro en un momento de juego espléndido.
¿Qué pasará, en consecuencia, en su próximo match con Kasparov? ¿Tiene usted confianza en sí mismo?
Oh sí, sí. (Lo ha dicho con gran seguridad, pero serenamente). Sería muy largo recapitular aquí todos los matches, pero si analiza usted las partidas… estamos hablando de ajedrez, no de recortes de prensa, entonces verá que he dejado escapar demasiadas oportunidades, lo que no es habitual en mí.
Desde el punto de vista del resultado, se trata de un 12-12.
Sí, en el último match, pero no hablo sólo de eso, sino también de los torneos después del match.
El caso Jungwirth
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¿Podemos hablar del caso Jungwirth?
Sí, ¿por qué no?
Como usted sabe, el semanario alemán ‘Der Spiegel’ retomó de nuevo este asunto, publicando que Jungwirth había percibido, como apoderado suyo, cerca de medio millón de dólares, en concepto de “derechos de imagen”, de la firma de computadoras de ajedrez Novag, de Hong Kong. Publicaciones sensacionalistas han hecho de este un escándalo en sí mismo, qué personalmente soy incapaz de ver en qué consiste. Pero el escándalo sí llega cuando lleva usted al Sr. Jungwirth ante los tribunales alemanes, sobre la base de apropiación indebida de fondos. ¿Se ha producido un desenlace, una sentencia en este caso?
No. En primer lugar, en Alemania hay tribunales por lo civil y por lo criminal. El asunto sucedió hace tres años, cuando llevé a Jungwirth ante los tribunales civiles y todo radica en que Jungwirth firmó, en mi nombre, un contrato con Novag. Al cabo de un tiempo le pregunté qué pasaba con esto y me dijo que esta compañía había sufrido bancarrota y que el contrato en cuestión no había reportado dinero alguno. Yo acepté esta explicación, pero cinco años después esta empresa se dirigió a la FIDE y se acreditó, entre otras cosas, con el contrato establecido conmigo. Lo cierto es que, sin embargo, yo no percibí ni un solo céntimo, ni un céntimo.
Pero Novag pagó…?
Sí, le pagaron a Jungwirth, que es quien había firmado el contrato.
¿Está eso comprobado?
Sí, sí. Se ha demostrado. De modo que llevé a Jungwirth a los tribunales civiles, en Hamburgo, pero ahora tenemos que ir a los tribunales para lo criminal, y si éstos deciden en el mismo sentido, Jungwirth corre el peligro de ir a la cárcel por ocho años.
Yo recibí un primer pago, pero, cómo le diría, es nada, aproximadamente unos 5.000 marcos. Este tribunal, los gastos legales me han costado unos 10.000, así que, por supuesto, se han ido en abogados, en sus honorarios. Todo lo que pueda usted oír de este caso que no sea esto es pura especulación.
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¿Cuándo espera usted la sentencia?
Este juicio debería finalizar en octubre o noviembre de este año. Jungwirth ha estado ganando tiempo, afirmando que ha enviado dinero a tal o cual cuenta a mi nombre, pero ahora está en serio peligro, porque sólo le queda la disyuntiva de afirmar que se ha quedado con dinero mío, que no me ha entregado ni un solo marco, pero, naturalmente, tratará de demostrar (¿?) que se gastó todo el dinero siguiendo instrucciones mías.
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Yo no he visto nunca su nombre en los artículos o máquinas de Novag. ¿Por qué concepto le han pagado derechos de imagen?
Se trata de un período muy corto, pero muy fructífero para ellos, porque el contrato en cuestión apenas abarca medio año, desde finales de 1978 hasta mayo o junio de 1979.
¿Y su nombre aparecía en las máquinas?
Sí. Mi nombre estaba impreso en las máquinas y vendieron muchas. Posiblemente, alrededor de un millón de unidades.
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Imagino que desmentirá usted la existencia de una supuesta fuga a Occidente (mencionada en el artículo citado), pero ¿es que acaso toda esta rocambolesca trama, con apartamentos y coches comprados no tiene la más mínima base real? ¿No hará usted nada contra este tipo de sensacionalismo?
Por supuesto, pero, como puede usted imaginar, trata de probar la aplicación del dinero, siguiendo mis supuestas órdenes. Esto es una mera estupidez, porque Jungwirth declaró en el juicio que se había gastado el dinero en preparar mi fuga, en caso de que perdiese ante Korchnoi, algo verdaderamente imposible, puesto que la primera cantidad que recibió fue posterior a mi match con Korchnoi: yo ya había ganado, y también es imposible que hubiese efectuado esos gastos antes del match, porque no tenía dinero. Miente descaradamente… Puedo decirle que éste ha sido un incidente muy desagradable en mi vida, haberme encontrado con esa persona.
Las mejores partidas
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¿Cuál es su mejor partida?
(Karpov se ríe, un tanto indeciso: seleccionar partidas propias es aquello que nigún ajedrecista quisiera hacer. ¡Las mejores están por jugarse!)
No lo sé. Señalaría varias partidas y con dificultad. Hay muchas. Recientemente, creo que las mejores han sido contra Yusupov (en Moscú) y contra Timman (en Tilburg), además de la partida con Kasparov en Belfort.
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¿Cuál es la mejor partida que ha visto usted en su vida?
Es muy difícil de decir… Hay tantas impresionantes… Diría que varias partidas de Fischer y de Tal o, por ejemplo, aquella impresionante partida de Spassky contra Petrosian, en 1969. Y, sobre todo, quedé tremendamente impresionado con una de Fischer contra Spassky en 1972, en una posición muy complicada, en la que Fischer no sólo ganó de forma espléndida, sino que además analizó fantásticamente todas las variantes.
¿Fue una Defensa Siciliana?
No me acuerdo. Fischer llevaba blancas… o quizá no. Fischer llevaba negras. Fue muy impactante.
La Olimpiada de Salónica
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Suponemos que Kasparov y usted son los dos primeros tableros del equipo soviético en la Olimpiada de Salónica, pero ¿sabe usted quiénes son los restantes jugadores?
Sí, esto ya ha sido decidido. Así que tenemos a Salov, Yusupov (no necesariamente en el orden de tableros), Beliavsky e Ivanchuk.
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Un equipo fantástico. ¿Ganará la URSS?
Espero que sí, pero tenemos algunos problemas, porque Kasparov quería que Ivanchuk quedara fuera del equipo.
¿Por qué? ¿Estaba celoso?
No sé. Celos o lo que fuere, lo cierto es que casi lo consigue, pero la Federación tomó la decisión final.
Cuestiones al margen
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¿Tiene usted la secreta intención de escribir una autobiografía?
Sí, pero no secreta. Estoy escribiendo el libro ahora. Posiblemente se publique el año próximo.
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Karpov es un conocido filatélico. ¿Cuál es el sello más costoso de su colección y cuál es su valor?
Yo no veo los sellos como un valor. Es para mí algo querido. De hecho, nunca he vendido sello alguno, pero sí he comprado montones. Podría decirle que tengo una muy buena colección de sellos rusos, y entre ellos el primer sello ruso, un ejemplar muy raro, que data de 1851 o 1852.
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Puesto que es usted un aficionado a la lectura, un buen lector, permítame plantearle la siguiente pregunta: como usted sabe, el famoso poeta Vladimir Maiakovski, antes de suicidarse escribió una carta en la que explicaba las razones de su decisión, y cuya última frase era: “la barca del amor encalló en la vida cotidiana”. ¿Qué le sugiere a usted esto?
(Karpov sonríe, levemente sorprendido).
Yo diría que la vida real nl siempre sigue el mismo camino que uno quisiera siguiese. Y esto puede ser más válido aún para los poetas, que son temperamentales, y los más populares no soportan que su popularidad decaiga.
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¿Y qué nos dice de usted en ese sentido? Tal vez yo esté equivocado, pero en una ocasión escribí (poco antes de comenzar el match de Sevilla) que posiblemente para Karpov la vida es un mero paréntesis entre partida y partida, que la vida en sí misma carece de interés.
Oh, no… El ajedrez se lleva una gran parte de mi vida, pero tengo una vida normal y disfruto mucho con ella.
Después de esta larga entrevista, agradecimos a Anatoly Karpov, que fue campeón del mundo durante diez años, su gentileza y dejamos a nuestros lectores el sabor de sus interesantes declaraciones. Todo un privilegio.
Revista Internacional de Ajedrez nº 14. Noviembre, 1988. Páginas 4-15.
FERNANDO BELTRÁN SIERRA 02:42, junio 17, 2025
Me parece un tipo sincero en lo que dice y hace. Muy respetuoso y convincente en lo que cuenta. Certero; creo que así es su estilo de juego